La preocupación por la problemática ambiental surgió
a partir de la década de los 60 cuando se fueron haciendo
palpables los efectos en el planeta de la actividad humana
producto del desarrollo industrial. Esta preocupación
se consolidó en la década de los 70, sobre todo
a partir de 1972 cuando se reunió la Cumbre de Estocolmo.
Esta reunión es considerada un hito en la política
mundial ya que por primera vez los mandatarios mundiales se
comprometían a aplicar políticas públicas que
hicieran frente a la degradación ambiental. Además,
se trató de un encuentro que, en el corazón de la
"Guerra Fría", reconoció la existencia de una amenaza
que no estaba relacionada directamente a la problemática
de seguridad político-militar que imperaba en la época.
Es también en esta época que comienzan a consolidarse
los movimientos ecologistas a nivel mundial, los cuales han
tenido un impacto significativo en la inclusión del medio
ambiente en la agenda política de sus respectivos países.
Muchos de estos movimientos han desarrollado una fuerza significativa
que en algunos casos se ha cristalizado en la formación
de los llamados partidos verdes, como se conocen a los movimientos
políticos cuya línea política es la protección
ambiental, lo cual a su vez, representa que las organizaciones
no gubernamentales no son suficientes para influir en la agenda
política, por tanto es importante la formación de
brazos políticos cuyo ámbito de acción son
los centros de toma de decisiones como los gobiernos, parlamentos,
etc.
brujulainternacional@yahoo.com
En el caso europeo vemos cómo los partidos verdes de
Alemania, Francia y Holanda cuenta con una importante cuota
de participación dentro de sus ámbitos políticos
internos, y que su posicionamiento en el electorado local
se debe a la capacidad de presentar un mensaje novedoso para
la población, lo cual les ha permitido ocupar el espacio
dejado por los partidos políticos tradicionales, que
han mostrado un significativo desgaste.
En el ámbito latinoamericano, la preocupación por
el medio ambiente tiene un aspecto complejo ya que no sólo
tiene que ver con la protección en sí misma, sino
también que al ser en una región con grandes necesidades
económicas y sociales, requiere de un modelo de desarrollo
que permita el crecimiento económico de la región,
lo cual implica una alta demanda de recursos. De allí
que la protección ambiental forme parte de un concepto
más amplio denominado desarrollo sostenible en el que
industrialización y ambiente, lo que algunos autores
llaman bioeconomía, marchen de la mano.
En este sentido, los movimientos ambientalistas en América
Latina, que también se han venido desarrollando desde
los 70, adquieren esa dimensionalidad compleja, y requieren
de una fuerza importante para elevar el tema del desarrollo
sostenible a la agenda política regional. Por otra parte,
la región presenta una importante crisis de los partidos
políticos, un fuerte cuestionamiento del sistema democrático,
y un fortalecimiento de la sociedad civil en general.
De allí que sea importante impulsar el desarrollo de
los partidos verdes y movimientos ambientalistas en América
Latina. En México en las últimas elecciones, los
verdes alcanzaron casi 2 millones de votos. En Venezuela estamos
dispuestos a trabajar con el movimiento ecológico e invitamos
a las venezolanas y venezolanos a formar parte de esta familia
política que hoy está presente en 80 países
del mundo.
El I Congreso Mundial de los Partidos Verdes fue en Camberra,
Australia y el último, hace 1 semana en Sao Paulo, Brasil,
al cual tuvimos el honor de asistir e intervenir en el mismo,
junto a 20 venezolanos incluyendo miembros de la Asamblea
Nacional dispuestos a formar el grupo verde del parlamento
nacional. Los verdes actuaremos a nivel local, regional y
mundial. Próximamente en Caracas, los movimientos ecológicos
de la región andina: Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia
y Venezuela tendrán su asamblea subregional y en el mes
de noviembre en Canadá la conferencia interamericana.
El cambio climático y los altos precios del petróleo
obligan al sistema internacional del siglo XXI a pensar y
actuar de una manera diferente y a cooperar para una nueva
manera de vivir.
En la conferencia de Brasil se rindió tributo a André
Gorz el gran pensador en el mundo de la ecología política,
que habiendo dejando el marxismo quiso unir la libertad y
la justicia, que está recogido en el libro Capitalismo,
socialismo, ecología publicado en 1994.