Río de Janeiro.- La brasileña
Rebeca Gusmao fue suspendida por dos años por la Federación
Internacional de Natación (Fina), a raíz de un doping
positivo de testosterona detectado en un control realizado
el 13 de julio del año pasado, durante los Juegos Panamericanos
de Río de Janeiro.
Según informó hoy la Confederación Brasileña
de Deportes Acuáticos (CBDA), la pena, que sepulta las
esperanzas de Gusmao de disputar los Juegos Olímpicos
de Pekín, rige a partir del 2 de noviembre de 2007, cuando
la atleta empezó a cumplir una pena de suspensión
preventiva.
A raíz de ese resultado positivo, Gusmao perdió
las cuatro medallas conquistadas en los Juegos de Río,
incluso las dos preseas doradas en 50 y 100 metros estilo
libre, que fueron entregadas a la venezolana Arlene Semeco.
Hace sólo tres días, en una rueda de prensa concedida
en Brasilia, la velocista de 24 años había manifestado
su confianza en lograr un veredicto favorable de la Fina:
"Voy a Pekín a traer una medalla. Ninguna atleta estará
sicológicamente más fuerte que yo, nadie querrá
llegar primero más que yo".
En la semana pasada, la Corte Arbitral del Deporte (CAS),
en Lausana, se negó a aceptar un recurso de la Fina,
que deseaba suspender a la nadadora por otro resultado positivo
de testosterona, detectado en un control realizado en 2006.
El abogado de la deportista, Breno Tannuri, aseguró
en esa oportunidad que podría recurrir nuevamente a la
CAS, en caso de que su cliente resultara suspendida por la
Fina: "Si ella es condenada, yo todavía puedo recurrir
a la CAS e incluso pedir urgencia en el análisis del
recurso".
La nadadora apodada en Brasil de "Gigante" por su impresionante
masa muscular enfrenta además un proceso penal por fraude
en su país, en el que es acusada de suministrar muestras
de orina con códigos distintos de ADN en dos controles
realizados en los últimos Juegos Panamericanos.
Gusmao asegura que es inocente de todos los cargos y rechaza
la sospecha de que haya suministrado muestras falsas para
el control antidoping: "Me sorprendí cuando me enteré
(del caso) y dijeron que yo hice un fraude en el control.
Soy la primera persona interesada en saber qué pasó".
Además, niega que el uso de testosterona haya sido la
causa de su impresionante cambio físico: entre 2003 y
2007, la velocista de 1,78 metros aumentó 16 kilos para
llegar a 82 kilos.
La transformación física de la "Gigante" despertó
sospechas en los medios deportivos y llevó al presidente
de la comisión médica de la Organización Deportiva
Panamericana (ODEPA), el brasileño Eduardo de Rose, a
dictar un control más estricto sobre Gusmao.
"Durante los Panamericanos, mucha gente me advirtió
sobre la posibilidad de doping de Rebeca. Hasta mi nietito,
de diez años, me preguntó: "¿Estás ciego?".
Le expliqué que una cosa es sospechar, y otra es comprobar",
relató el experto, en una de las pocas entrevistas concedidas
sobre el tema, contó DPA.
De Rose reveló que, para comprobar sus sospechas, pidió
a la Fina que realizara un control no anunciado a Gusmao en
la mañana del 13 de julio. La convocatoria tomó
por sorpresa a la nadadora, que había suministrado orina
para un examen en la noche del 12 de julio.
Además del "factor sorpresa", De Rose apostaba sus fichas
en el hecho de que los exámenes de la Fina serían
analizados por un laboratorio de Montréal, Canadá,
que es especializado en detección de testosterona.
Luego, pidió al laboratorio Ladetec, que realizó
los análisis de los controles antidoping de los Juegos
de Río, que comparara los códigos de ADN de otras
dos muestras de orina suministradas por Gusmao durante la
competencia, en las que se había detectado "diferencias
de perfil".
En ambos casos, el resultado fue desastroso para la "Gigante":
los análisis realizados en Montréal dieron positivo
por testosterona exógena, y la comparación de ADN
reveló que los códigos de las dos muestras eran
distintos, lo que significa que por lo menos una de las muestras
no pertenecía a Gusmao.