Caracas.- Renegaba del término, pero
Frank Sinatra fue, es y será el "crooner" por excelencia,
"La Voz" que entonó los grandes títulos del swing
y el jazz con esa elegancia aterciopelada cuya herencia se
disputan hoy Michael Bublé, Harry Connick Jr., Jamie
Cullum e incluso Robbie Williams.
Sinatra, su genio y su figura, eran inimitables. Ninguno
de sus posibles sucesores regala caniches llamados Mafia,
intenta suicidarse por el desamor de Ava Gardner o se ofrece
a Mia Farrow (su ex esposa) para partir las piernas a Woody
Allen.
Pero aunque cantara "a su manera", creó una escuela
que, diez años después de su muerte, cuenta con
una nutrida legión de alumnos aventajados.
El canadiense Michael Bublé es, musicalmente hablando,
el más fiel -o el menos imaginativo, según se mire-
de estos "crooners" del nuevo milenio, y ha recuperado "standards"
-temas clásicos del género- como "That's life" y
"Come fly with me".
De hecho, el productor de Bublé no es otro que un apadrinado
del cantante de "My way", el veterano Paul Anka, que decidió
volver a cantar cuando escuchó al canadiense y explicaba:
"La música de este chico demuestra que el swing puede
seguir funcionando con un público joven".
La alargada sombra de Sinatra -y de otros nombres a los que
ha versionado- le ha ayudado a Bublé a vender más
de quince millones de discos pero, aun en sus similitudes
en el color de voz, la mansedumbre vital de Michael Bublé
-o, al menos, su escasa repercusión mediática- le
distancia de la leyenda.
Más genio creativo -y carácter más presuntuoso-
ha demostrado el joven británico Jamie Cullum, que ha
abrazado el éxito de ventas con sus discos "Twentysomething"
(2003) y "Catching tales" (2005) con un sonido que remite
al pasado, pero sin tantas concesiones a la nostalgia.
Cullum, de 28 años, reconoce: "Profundicé en Sinatra
gracias a versiones posteriores de sus composiciones que hicieron
Billy Joel o Stevie Wonder", pero apunta que es "no sólo
un músico que trabaja en la tradición del jazz,
sino también un virtuoso de la técnica", dispuesto
a aportar un soplo de aire fresco al "crooner".
Mientras ponía voz a temas legendarios como "Night and
day" y los arropaba con sonidos pop, ha aportado temas propios
como "Get your way" -producido por el DJ de hip-hop Dan the
Automator- y acercó al jazz a Radiohead en su versión
de "High and dry" de su álbum de 2002 "Pointless nostalgic".
Otro curtido en el rock, esta vez como guitarrista de Pulp,
es Richard Hawley, que se ha convertido en el favorito de
la crítica con sus trabajos "Coles corner" (2005) y el
más reciente "Lady's bridge" (2007), y que, con una voz
cavernosa -más cercana a Leonard Cohen que a Sinatra,
más folk que jazz- fue alzado como uno de los más
personales "crooners" de su generación.
Previo a todos ellos es Harry Connick Jr., quien tiene paralelismos
con Sinatra en su estilo musical, en su rechazo al término
"crooner" y, además, en una breve carrera como actor
que, sin visos de ganar un Oscar como su maestro, pasa por
títulos como "Memphis Belle" (1990) o "Copycat" (1995).
"No soy sucesor de Sinatra, ni hermano mayor de Michael Bublé
o Jamie Cullum", protestó en 2007, tras haber vendido
más de veinte millones de discos con su apuesta por el
swing sin aditivos y por orquestar otro "revival", esta vez
el de la comedia clásica, en la película "Cuando
Harry encontró a Sally" (1989).
Su último disco, "Oh, my Nola", rinde tributo al jazz
de Nueva Orleans, su ciudad natal, y recupera así su
pasión por un género del que intentó desmarcase
sin éxito durante los noventa.
Y es que los "crooner", a veces, tienen que pelear con lo
almidonado del término y en eso el que mejor fórmula
ha encontrado ha sido el sueco Jay Jay Johanson, quien presentó
un nuevo y sofisticado concepto, el "techo-crooner" que, tomando
también elementos del trip-hop, consiguió dotar
de sensibilidad y elegancia a la electrónica en álbumes
como "Rush" (2005) o "Antenna" (2002).
Entre medias, quedan artistas que han coqueteado con el espíritu
de "Frankie" en fases efímeras de su carrera, como Rufus
Wainwright -con su relación umbilical con Judy Garland-
y Robbie Williams, heredero de sus excesos, que cosechó
uno de sus mayores éxitos de ventas con "Sing when you're
winning", de 2001, donde homenajeó con Nicole Kidman
el "Something stupid" que unió a Sinatra con su hija
Nancy.
Richard Hawley y Morrisey escribieron temas para ella en
su disco homónimo de 2004, "Nancy Sinatra", y el cantante
de "The Smiths", dos años más tarde, buscó
en solitario su faceta romántica en las raíces italianas
de "La Voz" para su disco "The Ringleader of the tormentors",
indicó Efe.