VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Al comparar el primer trimestre de este año con el mismo
período de 2007 la economía venezolana muestra un
comportamiento sorprendente: el precio promedio de la cesta
petrolera, el combustible que históricamente ha impulsado
el crecimiento, registra un salto inimaginable de 79,7% y,
sin embargo, de acuerdo con la cifra que maneja el ministro
de Planificación, Haiman El Troudi, el tren comienza
a perder fuerza.
El Troudi afirma, en declaraciones a ABN, que la economía
creció entre 6 y 7% en el primer trimestre, una magnitud
que se traduciría en una pérdida de al menos 1,8
puntos de crecimiento respecto a 8,8 del mismo lapso de 2007
y un frenazo aun mayor en comparación con 10,3 del primer
trimestre de 2006.
¿Por qué la economía crece menos en el momento
estelar del boom petrolero? José Guerra, ex gerente de
Investigaciones Económicas del Banco Central, explica
que "se trata de un problema de oferta, la capacidad de la
industria no ha crecido porque la inversión es muy baja
por cuellos de botella como el control de precios, el control
de cambio y las dudas sobre el derecho a la propiedad".
Añade que "la sobrevaluación de la moneda hace
que el gasto se filtre al exterior a través de importaciones",
de hecho, las compras al exterior aumentan 324% en los últimos
cuatro años.
Las estadísticas oficiales indican que la industria
comenzó a perder empuje el año pasado cuando la
producción de la manufactura creció 6,9% versus
10,1% en 2006.
El Banco Central no publica las cifras de inversión
privada; no obstante, el informe de la Cepal sobre la inversión
extranjera en la región arroja luces.
En 2007 Venezuela recibió 646 millones de dólares,
un monto enano respecto a 9 mil millones de dólares que
ingresaron en Colombia, 5 mil 343 millones en Perú, mil
526 millones en El Salvador y mil 698 millones en República
Dominicana.
La receta
Parado frente a un desequilibrio donde muchos bolívares
detrás de pocos productos impulsan al alza los precios
y catapultan la inflación hasta un acumulado de 29,3%
en los últimos doce meses, el Gobierno puso en marcha
un conjunto de medidas para enfriar el consumo, variable que
también pesa en el desenvolvimiento de la economía.
El Banco Central movió las tasas de interés para
el consumo, ajustando de 28 a 33% el tope permitido para las
tarjetas de crédito, al mismo tiempo el freno en el gasto
público, la venta de bonos en divisas, pagos del Gobierno
en dólares e incremento de la porción de los depósitos
que los bancos tienen que congelar a manera de encaje determinan
que la liquidez no haya crecido en 2008.
El economista Alexander Guerrero considera que "las medidas
monetarias del primer trimestre de 2008 tendrán efecto
en el segundo trimestre y resto del año. Por ello lo
notorio es que la economía se desacelera y los precios
presionan al alza".
Desde su punto de vista la desaceleración en el crecimiento
de la economía "es por la caída en la demanda agregada,
y se encuentra esencialmente en la desinversión o caída
en la acumulación de capital".
La política
Ecoanalítica resalta que de acuerdo con las cifras del
Ministerio de Finanzas, el gasto del sector público en
2007, incluyendo las empresas del Estado, se contrae 5,7 puntos
del PIB respecto a 2006, una medida que buscó contener
la inflación a costa de menor crecimiento.
No obstante, en el segundo semestre de este año, al
calor de una campaña electoral donde el Gobierno se jugará
el control de las gobernaciones y alcaldías lo previsible
es que se abran las compuertas del gasto.
Analistas consideran que para no avivar la inflación
con una inyección de dinero, la administración de
Hugo Chávez tendrá que recurrir a la venta de bonos
en dólares e incrementar la deuda externa.