HÉCTOR LLANOS MARTÍNEZ
EFE/EL UNIVERSAL
Siguiendo la estela de Amy Winehouse, jóvenes artistas
británicas como Duffy, Adele y Kate Nash reinan en las
actuales listas de éxitos y conquistan el mercado mundial,
como en su día hicieran The Beatles, las bandas punteras
del britpop, Robbie Williams o las Spice Girls. Es tradición
que el sonido británico infecte al resto de Europa y
del mundo gracias a una poderosa industria y a su buen hacer
a la hora de exportar a sus estrellas, que además crean
tendencia.
Tan en serio se lo toman en las islas que existen instituciones
como la Brit School de Croydon (Londres), escuela gratuita
dedicada a las artes visuales, la danza, el teatro y en especial
la música, de la que han nacido los últimos talentos
del país, entre ellos The feeling y The kooks. De sus
aulas también surgen las nuevas chicas del pop británico:
Duffy, Amy Winehouse, Adele, Katie Melua, y Kate Nash, punta
de lanza de la nueva conquista británica y de las que
el semanario New Musical Express ya insinúa la posibilidad
de que juntas formen un supergrupo.
La Brit School es toda una academia de triunfantes promesas
mucho más efectiva que las de televisión para la
que es la tercera potencia mundial en lo que a venta de discos
se refiere tras Estados Unidos y Japón, según los
datos de la Federación Internacional de Productores Fonográficos
(IFPI). La presencia diaria de Amy Winehouse en los tabloides
y demás publicaciones amarillistas no han impedido, e
incluso han colaborado, a que la esforzada producción
de Mark Ronson y el carisma vocal de la cantante conviertan
al álbum Back to black en uno de los más
exitosos en los últimos años, con cinco Grammys
como aval.
Esta vuelta a las raíces del soul que es el segundo
trabajo discográfico de Amy lleva colocados cerca de
9 millones de copias por el momento, ya que al día de
hoy se mantiene entre los cinco más vendidos del planeta,
quince meses después de su llegada a las tiendas.
La galesa Duffy no se queda atrás y al ritmo de Mercy,
el sencillo que ha supuesto su debut discográfico, se
hace notar con similares referentes a los de Winehouse, las
divas de la década de los 60, que también perviven
en las grabaciones del resto de sus compañeras.
Tras las melodías con sabor añejo que encierra
su álbum, Rockferry, se esconde un veterano del
britpop, Bernard Butler, ex compañero de batalla de Bret
Anderson en Suede y en su secuela, The tears, y encargado
de lanzar a Duffy la fama, con la ayuda de Wawfactor,
versión galesa del concurso televisivo "Factor X".
El imperio musical
Más de 40 años después de que The Beatles
invadieran América, y tras muchos intentos, la industria
musical del Reino Unido ha vuelto a cumplir su perenne objetivo:
que el sonido británico sea el más escuchado e imitado,
aunque sea a costa de un ícono estadounidense como el
soul de la Mowtown.
"Olvidad a otras cantantes británicas. Para hablar de
Adele hay que pensar en Aretha (Franklin) o Dusty (Spring-field)",
apunta el Observer Music Monthly, prestigioso suplemento cultural
del diario The Guardian, en su reseña del largaduración
19", con el que se estrenó Adele.
Para Adele esta posible banda con el resto de promesas cumplidas
británicas "representaría a todas las mujeres del
mundo y sería lo mejor que le ha pasado nunca a la música",
asegura la cantante que en aquellos dias fue expulsada de
la Brit School por no cumplir las expectativas de calidad.
Otra fórmula
Aunque también alumna de esta escuela, Leona Lewis representa
la vertiente comercial de esta generación y es una de
las más exitosas, tras ganar Factor X y lograr
algo muy poco común para un artista, liderar la lista
de los álbumes y los sencillos más vendidos en Estados
Unidos, que ella ha conseguido con el disco Spirit
y la balada Bleeding love.
Detrás de ella figuran tres más que también
seducen con pócimas más edulcoradas: Natasha Bedingfield,
Lilly Allen y Estelle. Bedingfield está ahora en el top
diez de Billboard, revista que mide las ventas y la popularidad
musical en EEUU.
Allen tiene poco que ver con el Brit School, peor sí
con haber ubicado su primer disco, titulado Alright Still,
entre los diez más vendidos de veinte países, entre
ellos algunos tan disímiles como Australia, Argentina,
Portugal, Japón, China y Nueva Zelanda.
Una suerte de paradoja es el boom de la londinense Estelle.
American Boy se titula su hit, en el que colaboró
con el atlantés Kanye West. "Me encantaría ir a
LA", canta ella. Su deseo, y el de sus colegas y compatriotas,
está más que cumplido.