WILLIAM PADRÓN
ENVIADO ESPECIAL/ EL UNIVERSAL
West Palm Beach.- Radiohead sigue en la mira luego
de su osada aventura a final de año In Rainbows
(XL Recordings, 2007), álbum que fue descargado según
el precio que los interesados quisieran. Ahora vuelven a girar
cuando el propio Thom Yorke dudó hacerlo para ahorrar
energía mundial.
El Cruzan Amphitheatre de West Palm Beach, Florida, Estados
Unidos, fue testigo el lunes del inicio de la gira de Radiohead
que terminará el 5 de octubre en Japón.
All I need arrancaba bajo una puesta visual tridimensional
nunca antes experimentada por la banda. Seis pantallas en
el fondo, soportadas con barras de plástico iluminadas
por esferas ubicadas en zonas estratégicas profundizaban
el efecto. Se podía ver la introspección de Colin
Greenwood (bajo), Jonny Greenwood (guitarra), Ed O'Brien (guitarra),
Phil Selway (batería) y Thom Yorke (voz).
Un total de 24 canciones fue el repertorio, en su mayoría
temas del In Rainbows.
A pesar de que Yorke se le nota la timidez en público
no vaciló en hacer referencias políticas sobre el
Tíbet y burlarse de la ciudad de Miami: "Pasamos 3 días
en Miami Beach. Maldito infierno. ¿Qué pasa allí?
¡Algún tipo de desconstrucción! Por primera vez
me sentí orgulloso de ser un británico blanco",
dijo.
Sorpresas como Just, Street spirit o Bullet
Proof de su segundo larga duración The Bends
(EMI, 1995), junto a Airbag y Exit music del
aclamado OK Computer (EMI, 1997), resucitaron la nostalgia
de la audiencia. Ningun track de Amenisiac (EMI, 2001).
Radiohead se da el lujo de interpretar temas no convencionales
como Bangers and mash. Yorke tocaba batería en
este tema mientras cantaba. Idioteque, Everything
in its right place y The national anthem las que
más impactaron por la conexión público-banda.
Radiohead realmente sorprende con este tour, define su estatus
art-rock como una de las agrupaciones alternativas de culto
de mayor vanguardia de su generación.