Bogotá.- El comandante de las Fuerzas
Militares de Colombia, general Freddy Padilla de León,
negó hoy que en el bombardeo colombiano a un campamento
de las FARC en territorio de Ecuador, el pasado 1 de marzo,
se hayan registrado "tiros de gracia" a algunas de las víctimas,
entre ellas el ecuatoriano Franklin Aisalla.
"La muerte (de Aisalla) se produce como consecuencia de un
artefacto metálico, e inclusive tiene dos heridas, dijéramos
que ambas eran mortales, pero en ninguna de ellas, como se
ha dicho ayer, corresponde a golpes de gracia", señaló
el alto oficial a periodistas.
El martes en Quito el Gobierno de Ecuador dijo presumir que
pudo haber al menos cuatro "ejecuciones sumarias" en la operación
contra el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), señaló Efe.
La canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, explicó
a la prensa que la presunción se deduce de los datos
preliminares de un informe forense, realizado por expertos
ecuatorianos y franceses, sobre los cuerpos de los fallecidos
en esa incursión colombiana.
"En relación a la muerte de Franklin Aisalla hay una
serie de dudas que deben ser despejadas", dijo el martes Salvador,
tras anunciar que "inmediatamente" exigirá a Colombia,
a través de la embajada Argentina en Bogotá, la
entrega de los resultados de la autopsia realizada al cadáver
en ese país.
La autopsia practicada en Ecuador al cuerpo de Aisalla determinó
que su muerte se debió a golpes contundentes en la cabeza
y no a la onda expansiva del bombardeo ni a disparos de fusil.
El general Padilla De León, quien hoy se reunió
con el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Fernando
Araújo, para analizar la denuncia, añadió que
su Gobierno hará llegar a las autoridades ecuatorianas
los resultados de la autopsia por las vías diplomáticas.
De esta manera, el Gobierno colombiano busca que "se aclare
esta situación", dijo el general Padilla, quien añadió
que la misma información será enviada también
a la misión de la Organización de Estados Americanos
(OEA) que investiga los hechos y propugna por el restablecimiento
de las relaciones entre Bogotá y Quito.
La acción militar colombiana motivó que Quito rompiera
las relaciones diplomáticas con Bogotá.
Además de Aisalla murieron 25 personas, entre ellas
el portavoz internacional y "número dos" de las FARC,
alias "Raúl Reyes", cuatro universitarios mexicanos y
un militar colombiano.