Alfredo Yánez M. // Farías, estás en deuda con el fútbol
Se esfumó. Todo lo labrado quedará para un recuerdo
interesante en la vida de quienes presenciamos los mágicos
momentos de 2002 y sucesivos. No extraño a Richard Páez,
ni critico a César Farías. Simplemente las cosas
en la vida tienen un ciclo; el de la vinotinto duró
lo que duró. Y que poco fue.
Los profetas del desastre existen, y qué triste es que
lo encasillen a uno en ese grupo, pero tras los resultados,
el de Bucaramanga el que más, no se ve otro panorama
que el de regresar a los puestos de abajo, desde donde se
había salido con ímpetu, irreverencia y mucho respeto.
Caer en suelo neogranadino, con cinco goles en contra es
un golpe muy duro. Porque todo no se juega en la cancha. La
tribuna, la afición también juega y esas pizarras
abultadas, que pueden tener, seguramente, una explicación
en la rueda de prensa teórica, no consiguen excusas para
quien usó, con orgullo, la camiseta vinotinto.
La afición no sólo aprendió a ganar, también
aprendió a perder, pero con dignidad, no con una goleada
en suelo ajeno, en un partido amistoso, que además tenía
visos de examen final para esta etapa de prueba y transición
que guía Farías.
A mes y medio de la reanudación de la eliminatoria mundialista,
rumbo a Sudáfrica 2010, es poco el optimismo que se puede
expresar.
Uruguay y Chile no se vestirán de amigos. Ellos van
por los puntos que tanta falta le hacen a Venezuela, que por
cierto, unos días antes del 14 de junio, cuando le corresponde
jugar en Montevideo, se verá las caras con Brasil, en
Boston.
Tanto buscar un fogueo de verdad, para que llegue justo unos
días antes de un compromiso trascendental. Hasta pudiera
ser contraproducente medirse a los auriverdes, porque una
goleada en la tierra nada futbolística de los Medias
Rojas, puede desmoralizar a la oncena.
Cada vez mayor el reto que enfrenta Farías. Siempre
supo que la sombra de Richard Páez estaría tras
él, porque aunque no clasificó al Mundial, y sólo
llegó a cuartos de final en una de tres Copas América,
Páez regaló triunfos, ilusión y euforia.
A Farías ahora es cuando le falta para convertir al
equipo que ahora dirige, en la vinotinto.
ayanezm@gmail.com
|