Bogotá.- El presidente de Colombia,
Álvaro Uribe, declaró que está dispuesto a
renunciar si se comprueba que intercedió ante la justicia
el año pasado por su primo, el entonces senador Mario
Uribe Escobar, quien fue arrestado la semana pasada por presuntos
nexos con paramilitares de derecha.
"Si prueban que yo llamé a protestar por las decisiones
contra Mario Uribe, entonces yo renuncio a la presidencia
de la República", manifestó Uribe en unas declaraciones
divulgadas por el canal RCN Televisión.
El ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, César
Julio Valencia, aseguró que el mandatario lo telefoneó
el año pasado para averiguar si su primo estaba siendo
investigado dentro del escándalo de la "parapolítica",
causado por los vínculos entre políticos y paramilitares,
reseñó Efe.
El mandatario niega haber intercedido por su pariente y demandó
al jurista Valencia por injuria y el martes acudió a
ratificar su denuncia tras ser citado por la Comisión
de acusación de la Cámara de Representantes.
"Jamás he llamado yo a un magistrado. Jamás he
llamado al presidente de la Corte a reclamarle por una decisión
contra un congresista. Menos lo iría a llamar a reclamarle
por una decisión contra Mario Uribe que era senador de
la República y primo segundo mío", expresó
el gobernante.
Mario Uribe Escobar, que fue presidente del Senado, renunció
en octubre pasado a su escaño cuando comenzó a ser
investigado tras acusaciones hechas por Jairo Castillo, alias
"Pitirri", un ex paramilitar refugiado en Canadá, de
haberse reunido con jefes de esa agrupación.
El ex senador del departamento de Antioquia fue arrestado
el pasado jueves luego de intentar obtener asilo político
en la Embajada de Costa Rica.
Con su detención ascendió a 33 el número de
parlamentarios presos dentro de la "parapolítica", que
se destapó a finales de 2006, cuando se descubrieron
pactos electorales o la recepción por parte de políticos
de dinero de jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC) para financiar sus campañas.
Las AUC, que reunían los escuadrones de justicia privada
creados para combatir a las guerrillas, celebraron conversaciones
de paz con el Gobierno entre el 2003 y el 2006 y desmovilizaron
a más de 31.000 combatientes.