CARACAS, lunes 28 de abril, 2008 | Actualizado hace
ASDRÚBAL AGUIAR
ACADÉMICO
La mirada sobre Venezuela tras el prisma exterior y sobre
su gente de arte o de ciencia muestra que de tanto en tanto
y atropellada por los gendarmes de ocasión ha lugar a
la saga de sus mejores talentos, felizmente sin vocación
para el desarraigo. Los nombres de estos hijos del esfuerzo
creador, emigrantes de su tierra, no son de menor relieve.
Se trata de una afluencia de cerebros que se explica también
en la necesidad que tienen de encontrar ambiente propicio
para sus realizaciones o atender a las distinciones foráneas
que les estimulen para mayores emprendimientos.
Nuestro siglo XIX cuenta la migración de dos venezolanos
de excepción: Andrés Bello, acogido en Chile, padre
de su Código Civil e integrado con orgullo a su patrimonio
moral, y Francisco de Miranda, aquí traicionado, cuya
aventura y escritos sobre el distante Viejo Mundo le llevaron
hasta el Arco de Triunfo francés y al corazón de
Catalina la Grande.
En los finales de esa hora resuena asimismo el nombre
de la pianista Teresa Carreño, cuya formación cuida
Franz Liszt y quien fallece en Nueva York hacia 1917. En el
anacrónico gomecismo, su "noche larga" no fue óbice
para que Teresa de la Parra o Rómulo Gallegos conquistaran
laureles. Aquella con su Ifigenia, éste con su Doña
Bárbara.
Nada distinto le ocurrirá a Andrés Eloy Blanco,
premiado en Cantabria por su Canto a España y miembro
de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras desde 1924,
o a José Rafael Pocaterra, cuyos huesos como los de Blanco
caerán en suelo ajeno no sin antes lograr aquél
que su primera novela, El doctor bebé, sea reeditada
en Madrid en 1916.
Emilio Boggio hizo de las suyas. Se consagra luego de compartir
en París su formación plástica a finales del
XIX con Cristóbal Rojas y Arturo Michelena. Y Vicente
Gerbasi, con su Vigilia del náufrago, escrita en 1937,
avanzó hacia el saber políglota que traduce su poesía
y la adopta con pretensión ultramarina.
Luego vino la diáspora de pintores que se hicieran planetarios
después de 1945, y que llevó hasta París a
Jesús Soto o Carlos Cruz-Diez o Alejandro Otero. Reinaldo
Hahn, compositor, crítico musical y director de orquesta,
fallece en 1947 luego de poner a Europa a sus pies sin arrestos
épicos ni elocuencia de mandón.
Nuestra contemporaneidad a su vez se solaza con María
Guinand, directora coral; con Sofía Imber, con José
Antonio Abreu y su afamado discípulo Gustavo Dudamel,
cuyos méritos anegan los más recónditos auditorios
del mundo.
Baruj Benacerraf, caraqueño adoptado por Estados Unidos
alcanza el Premio Nobel de Medicina en 1980. Antes, el Sabio
de Pipe, Humberto Fernández Morán, padre del cuchillo
de diamante y Jacinto Convit, creador de la vacuna contra
la lepra, se consagran lejos de nuestra parroquia; tanto como
lo logra Armando Márquez, el "caballero de la oncología",
académico y antiguo Jefe de Médicos Residentes del
Cornell University de Nueva York.
No hay refugio de canto por lejano que esté donde
no se tararee al Caballo viejo de Simón Díaz, o
no se aprecie en Oscar de León el arquetipo de nuestra
música caribe, o no se admire a Arturo Uslar Pietri,
Premio Príncipe de Asturias de las Letras, o no se reconozca
en Eliseo Vivas al crítico literario y al filósofo
del arte naturalista, cuya obra captó la atención
de las más afamadas universidades anglosajonas.
Monseñor Salvador Montes de Oca, caroreño,
el más joven Obispo de Venezuela, primado de Valencia,
hecho mártir en Italia bajo el fuego de los nazis. Rosalio
Castillo Lara, llamado por Pablo VI para reformar la legislación
canónica, Juan Pablo II le encarga de las finanzas papales
y luego le designa Gobernador, primera cabeza del Estado de
la Ciudad del Vaticano. Nada menos.
01:18 PM. Nacional y Política. El portavoz del Departamento de Estado, Charles Luoma-Overstreet, dijo hoy que Washington está preocupado por los "comentarios retóricos", al ser consultado por el "silencio" de los "países amigos" ante la actual crisis colombo-venezolana.
Efrain Ruiz
Beisbol 13
Nueva York .- Es factible que Keizo Konishi y Max Nichols se hayan conocido (...)
Ileana Magual Mandé
Energía de la buena
Hoy cierro esta serie dedicada a este magnífico taller, con el tema de la (...)
Ernesto Linzalata
42 kilómetros
Ayer un grupo pequeño de corredores salimos a hacer 35K, en parte de la ruta (...)
Antonio Castillo
El Leonático
La semana no se antojaba nada halagadora luego de dos derrotas al hilo frente a (...)
Mayte Navarro
Entre grandes cacaos
Una vez más estuve en el Club Pomar, en esta ocasión para saborear una cena que (...)
Mariángela Lando
Fanáticos del cable
Que a nadie le quede la menor duda: El Jefe tiene toda la culpa. El es el único (...)
Andrés Correa
Latiendo en la cueva
"y nunca le cobró (&) Las malas compañías son las mejores" Una canción para la (...)
Víctor David Melo Zurita
Mordida de tiburón
Las Águilas del Zulia experimentaron una espectacular feria de La Chinita& (...)
Angela Harbauer
Arqueología gastronómica
El té de tilo es sedante. Sí, al igual que la hierba llamada pasiflora o (...)
Magdalena Calvo de Sosnowshy
Familia y Flores de Bach
No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, (...)