El liderazgo es la habilidad de influir, convencer, motivar
y atraer a otras personas para lograr que se realicen actividades,
se inviertan esfuerzos y se alcancen metas en la dirección
señalada por el líder. Esta es una habilidad que
puede desarrollarse en cualquier ambiente, sea privado, público,
familiar o empresarial. También puede ser formal, como
los definidos por un cargo o posición dentro de una organización,
o informal, como los que emergen de las relaciones humanas
de manera espontánea.
Para aterrizar el tratamiento del liderazgo, tomaremos como
punto de partida un contexto, Venezuela, y la definición
de liderazgo vinculada a una posición o cargo dentro
de una estructura organizacional. En particular nos referiremos
al gerente venezolano como líder: ¿Cómo son
los gerentes venezolanos liderando a su gente? ¿En qué
son buenos y qué cosas se pueden aprender?
En un estudio realizado en el IESA con un grupo de gerentes
venezolanos, se encontró que estos son personas que utilizan
el análisis y la lógica como forma dominante de
enfrentar situaciones. Éstos prefieren estructuras donde
cada quien sepa muy bien lo que se debe hacer, y además
donde las cadenas de mando estén bien definidas. Estas
preferencias pueden llevar a la creación excesiva de
nuevas estructuras (nuevos departamentos, unidades de dirección
o nuevos procedimientos) para resolver los problemas que se
enfrentan y, a su vez, desarrollar demasiados controles internos
que pueden convertir la toma de decisiones en un proceso muy
lento. Por otra parte, los resultados indican que los gerentes
abren espacios para la participación y reconocen trabajos
bien realizados, lo cual es un factor importante para generar
motivación y compromiso en la gente. Sin embargo, son
percibidos como poco sensibles a las necesidades de los otros.
Los gerentes venezolanos, en general, logran acuerdos en
situaciones donde hay preferencias diferentes y son buenos
negociadores, que ceden en algunos puntos cuando lo consideran
necesario para lograr un objetivo. Pero también se les
percibe como poco persuasivos, al hacer poco uso de la capacidad
de influir con argumentos convincentes. En su lugar, utilizan
la imposición de sus puntos de vista lo cual inhibe la
generación de lealtad. Se valora el esfuerzo que hacen
los gerentes por transmitir la visión y misión de
la organización, pero son vistos con poca habilidad para
entablar una conexión emocional que convierta a los propósitos
organizacionales en fuente de inspiración y lealtad.
Esta evaluación del gerente venezolano puede verse como
una reducción y puede pecar por generalizar demasiado.
Sin embargo, lo que se presenta aquí es una invitación
a la reflexión sobre qué somos y de qué adolecemos.
Estos resultados sugieren que el gerente venezolano como líder
debería desarrollar su capacidad de persuasión utilizando
formas de influir diferentes al ejercicio del poder y al uso
de un estilo impositivo. Desarrollar relaciones cooperativas,
donde se es respetuoso de las diferencias y más sensible
a las necesidades y sentimientos de los otros es clave para
liderar en un contexto donde la tendencia es a posiciones
radicales y excluyentes.
lmarquez@iesa.edu.ve
marielba.avellan@iesa.edu.ve