Alfredo Yánez M. // Cómo duele perder en el fútbol
Cuando la cosa era apoyar a Brasil o Argentina en los mundiales
no había problema. Todo se resolvía en una tasca,
o en la casa, cada cuatro años, y generalmente aquello
terminaba en alguna caravana, haciendo propio el triunfo ajeno.
Pero un buen día, a punta de cambios de mentalidad en
la selección vinotinto, y también en la afición
vinotinto, todo cambió.
La jornada del miércoles pasado significó un duro
golpe en las aspiraciones del fútbol venezolano, y no
sólo por la derrota, 3-0, sufrida por el Caracas ante
el San Lorenzo, de Argentina en suelo gaucho, sino por la
manera como se produjo aquel aciago resultado.
Que un equipo de aquí caiga ante uno de Argentina pudiera
parecer normal, pero ya no lo es. Ahora, esos juegos tienen
otra dimensión.
Hubo quien creyó que el Caracas iba a vencer a los argentinos,
y con ello pasaría a la siguiente fase de la Copa Libertadores,
tal como hizo el año anterior, pero al ver cómo
con jugadas infantiles se perdía la opción, sufrió.
Y no fue un sufrimiento, repito, por la derrota, sino por
la manera. Porque los errores desvanecieron un crecimiento
sostenido por el balompié local, y también del Caracas,
en los últimos años.
No fue perder, fue demostrar en cancha, que aún hay
que trabajar, y mucho, para que los jugadores se crean que
de verdad son capaces de hacer grandes cosas. La afición
ya lo cree, y acompaña. Las manifestaciones de decepción
por lo que sucedió el miércoles, habla de las altas
expectativas que se tienen sobre el ascenso del fútbol
nacional.
Vicente Rosales, el portero que en mala salida y peor intento
de despeje, provocó el tercer tanto de los argentinos,
deberá entender que su nombre será recordado por
años, porque ya una derrota no pasará al olvido
tan rápido, porque ya se van conociendo los personajes,
los que lo hacen bien, y los que cometen pifias que no permiten
que de la ilusión se pase a la concreción.
Esa realidad es la misma que se experimenta con la vinotinto.
Un equipo que acostumbró a los venezolanos a ir siempre
por más. El reciente cambio de técnico aún
no tiene resultados que mostrar, porque lo que está en
juego es la eliminatoria mundialista de cara a Sudáfrica
2010, y ésta se reanuda el próximo 14 de junio ante
Uruguay, en el Centenario de Montevideo.
Ojalá que el par de amistosos previos permitan que la
oncena venezolana se acople para que el día 15 de ese
mes, no haya que plantearse comenzar de cero, como le toca
ahora a los llamados Rojos del Ávila.
ayanezm@gmail.com
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