Tenemos Ley! Al momento de escribir estas líneas el
Presidente de la República, en cadena nacional, ponía
el ejecútese al Decreto con Rango, Valor y Fuerza
de Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo
de Policía Nacional. Muchos años de luchas sociales,
reflexión, investigación académica y trabajo
comunitario de quienes asumimos la bandera y la práctica
de la defensa de los derechos humanos nos han llevado a este
momento en que se comienza a reflejar en la legislación
venezolana una nueva concepción de lo que debe ser el
rol de las instituciones policiales, en un sistema que aspira
a ser democrático y respetuoso de los derechos humanos,
de frente a la acción preventiva y represiva del delito.
En la perspectiva de ver "la parte llena del vaso", podemos
decir que esta ley, perfectible como todas, será útil
si sirve para dar pasos sustanciales hacia una institucionalidad
policial mejor a la que tenemos. Esperamos que las normas
complementarias que deberán dictarse para operativizar
esta ley puedan apuntar en la misma línea de transformación
e incluso mejorar aquellas lagunas que la ley no logró
superar. Y ojalá los intereses mezquinos y sectarios
que nunca han faltado en la vida política nacional no
terminen dañando las aspiraciones colectivas y populares
que existen en torno al tema.
En su alocución, el Presidente dijo que "hay que cambiar
a fondo esos viejos métodos", haciendo referencia anecdótica
a las prácticas de los viejos grupos de motorizados "pantaneros"
de la Policía Metropolitana, que sembraron por años
de terror y muerte las comunidades populares de Caracas, pero
que consiguieron ecos terribles en policías viciadas
de todas las regiones. Sin exageración podemos decir
que una de las herencias más nefastas del siglo XX fueron
estos cuerpos policiales sin el menor sentido de la función
pública y el servicio a la gente; organismos que hoy
están obligados con esta legislación a entrar por
otro carril.
"La ley incorpora el elemento de la participación",
afirmó la Fiscala General como aspecto relevante de la
misma, y ese es un factor clave que las comunidades organizadas
deben conocer, valorar y exigir en su aplicación. La
contraloría social debe comenzar a constituirse en una
práctica que nos permita, desde las bases, ayudar a que
los principios plasmados en la nueva legislación tengan
cumplimiento efectivo. Por tanto, urge la difusión de
los principios básicos de actuación policial recogidos
en la ley para que toda persona tenga claridad sobre lo que
se espera sea el modelaje ético y actitudinal de las
policías y pueda denunciar cuando eso no sea así.
El rol del Ministerio Público acompañando a las
comunidades en ese proceso será fundamental.
Coincidimos con los actores políticos acerca de la importancia
de que la Ley de Policía Nacional sea conocida por todos,
única forma de apuntar a un cambio estructural en los
servicios que hoy existen. Esperamos que esa historia tan
trillada de "cambiar todo para que no cambie nada" no se repita
en este tema tan sensible de la seguridad y labor policial.
Ojalá nuestros hijos puedan vivir en un país donde
el y la policía vuelvan a ser personas en quien confiar
y no a quien temer.
pabloefb@yahoo.com