El presidente Preval anunció programas para reducir alto precio de alimentos
Puerto Príncipe.- La capital haitiana y otras ciudades del país se encontraban ayer en calma, en medio de una fuerte presencia policial y a la espera de la renuncia del primer ministro Jacques Edouard Alexis, solicitada por el Senado de la nación.
La Cámara Alta haitiana aprobó la noche del miércoles, en una sesión extraordinaria, solicitar la renuncia de Alexis en un plazo de 24 horas, tras las violentas protestas de los últimos días en el país por los elevados precios de los productos de consumo masivo, destacó Efe.
La Constitución obliga al primer ministro del país a dimitir si una de las dos Cámaras Legislativas le retira su apoyo.
Los legisladores informaron a medios locales que tramitaron ayer la carta a Alexis, pero pidieron calma a la población para realizar el proceso.
Asimismo, indicaron que si el primer ministro no renuncia en el plazo establecido, lo interpelarán mañana sábado.
Puerto Príncipe se encontraba ayer prácticamente paralizada y sus calles obstaculizadas con barricadas de cauchos encendidos, piedras, basuras, entre otros objetos.
En la ciudad no había actividades comerciales ni de transporte y las instituciones públicas y las escuelas tampoco ofrecieron servicios.
Las gasolineras se encontraban cerradas, lo que ha provocado escasez de combustible.
La situación era similar en otras ciudades como Les Cayes, donde vecinos advirtieron de nuevas manifestaciones, a pesar del discurso pronunciado ayer por el presidente René Preval, en el que llamó a la calma en medio de la crisis que vive la nación por el alto costo de la vida y que ha dejado cinco muertos.
Algunas personas intentaron protestar en Les Cayes, pero fueron dispersadas por la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah).
En algunos casos soldados de la Minustah utilizaron gases lacrimógenos contra los manifestantes, quienes lanzaron piedras a los Cascos Azules.
Preval anunció un programa de subvención para la producción local de arroz, leche y huevos, como forma de enfrentar la elevada inflación, que ha sido el detonante de las violentas manifestaciones de este mes.
El gobernante hizo un llamado a la calma, pero sin anunciar cambios en el gabinete.
Su discurso no produjo el efecto esperado y sus compatriotas continuaron las protestas, alegando que el mandatario no ofreció medidas inmediatas para enfrentar la crisis interna.
Hédi Annabi, jefe de Minustah, teme que las protestas hagan retroceder a la paz interna.
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