GUSTAVO MÉNDEZ
EL UNIVERSAL
El presidente Hugo Chávez retó, el pasado jueves,
a los sectores que se oponen al Currículo Bolivariano
(CB) a presentar sus propuestas para promover una consulta
nacional en 2009. El objetivo es confrontar los proyectos
pedagógicos, y que sean los ciudadanos los que decidan.
Al respecto, algunos voceros del sector educativo emitieron
algunas ideas de lo que podría ser un nuevo programa
de enseñanza nacional.
Formador de docentes en el Pedagógico de Caracas, el
profesor Robert Rodríguez precisa que el marco fundamental
es la Constitución Bolivariana, pero hay más. "Hay
que aprobar la Ley Orgánica de Educación (LOE).
No es viable un currículo sin un sistema establecido
y organizado". Además, de la evaluación de los pros
y contras del currículo vigente.
"En mi parecer debe estar sustentado en competencias. En
los proyectos de aula. Hay que discutir la transdisciplinaridad
y la multidisciplinaridad. No puedes ir a aprendizajes por
áreas simplemente porque hay déficit de docentes
de Matemática, Física y Química", apunta.
Ante las críticas al CB, Rodríguez apuesta a destacar
valores inmersos en la Carta Magna, pero que no sean perfilados
hacia una tendencia. "Hablo de los valores universales de
libertad, democracia, tolerancia. Hay que formar un ciudadano
para el mundo, desde su perspectiva local, que sea formado
no para remitirse a un fundo zamorano, sino para el desarrollo
de la agricultura, la ciencia. Que tenga capacidades para
ayudar al desarrollo nacional".
Sin dejar a un lado la importancia del currículo, la
vocera del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez,
Raquel Figueroa, alerta que la calidad y efectividad de un
programa descansa en la estructura del sistema. "Es necesario
mejorar la calidad de vida de los docentes. Dotar las escuelas,
garantizar una auténtica asistencia a los más necesitados.
Ese es el primer paso para desarrollar los contenidos; si
no será tiempo perdido".
Empero no pierde la oportunidad para subrayar que, ante todo,
debe sistematizarse pedagógicamente. "Claridad en lo
que se pretende, sobre todo en las teorías pedagógicas".
Competencia con ética
"La escuela debe recupera su rol de integración. El
currículo debe estar sincronizado con el desarrollo evolutivo
de los niños y jóvenes", dice en primer instancia
la investigadora del Cendes, Mabel Mundó.
Afirma que se debe mantener el desarrollo endógeno,
pero comparado con las prácticas en España o EEUU.
"Urge una adaptación a los nuevos conocimientos en Biología,
Física y el avance tecnológico. Hay que abordar
los derechos humanos, y ante todos apuntalar una ciudadanía
activa y libre".
Sin miedo a las críticas, apuesta porque los programas
incentiven al niño y al joven a reconocerse como persona.
"No puedes convivir si no tienes un conocimiento de ti mismo.
Es necesaria la idea de la competencia, no de la competitividad
sin ética. Igual, rescatar las Olimpiadas de Matemáticas,
Física, los festivales de ciencias y que éstos sirvan
para que la sociedad se reencuentre con el conocimiento desde
la escuela".
La presidenta de la Federación de Padres y Representantes,
Nancy Hernández de Martín, adelanta que los nuevos
programas deben formar "para la paz, la conciencia democrática
y civilista. Es importante que estén presentes todas
las corrientes de pensamiento. Sin negar lo local y nacional
debe haber un enfoque hacia la mundialización", sostiene.
Al igual que Figueroa, advierte que el nuevo proyecto debe
igual enfocarse en lo estructural. "Cerca de 70% de los niños
y jóvenes están en las escuelas públicas. Es
necesaria una gran inversión para mejorar la calidad.
El plantel público debe recuperar la excelencia educativa
que por un tiempo lo caracterizó, igual el privado.
Edgar Bazán, presidente del Colegio de Profesores, señala
que es necesario concatenar los contenidos con las tendencias
mundiales. Formar para la ciudadanía con libertad, y
que los jóvenes tengan las competencias mínimas
para su desarrollo personal, y mejorar la condición laboral
del gremio