Bogotá.- Organismos de derechos
humanos en Colombia intentan frenar la extradición
a Estados Unidos de un jefe paramilitar -que el gobierno
de Alvaro Uribe anunció hará efectiva en breve-
hasta tanto confiese todos sus crímenes y repare a familiares
de las víctimas colombianas.
El viernes, Uribe avaló la extradición de Carlos
Mario Jiménez, alias 'Macaco', ex comandante militar
del Bloque Central Bolívar de las desmovilizadas
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), requerido por la justicia estadounidense
por nexos con el narcotráfico.
El jefe paramilitar "está colaborando con la justicia,
viene cumpliendo su compromiso y está confesando
sus crímenes lo que ha permitido a los familiares de
las víctimas tener información valiosa. Si es extraditado,
todo este proceso se vendrá a pique", aseveró
el abogado Alirio Uribe.
Uribe, miembro de la ONG Colectivo de Abogados, presentó
a nombre de esa organización una acción legal
que busca frenar la extradición, para garantizar que
Jiménez repare los crímenes cometidos, informó
AFP.
"La Corte Suprema de Justicia deberá detener la extradición
de 'Macaco', hacer que cumpla la condena en Colombia
y una vez haya compensado a las víctimas, ahí sí,
permitir su extradición", señaló el abogado
en una conferencia de prensa.
"Si es extraditado, los bienes de este señor van a terminar
en Estados Unidos y no podrán ir a la reparación
de las víctimas", añadió.
El abogado no descartó que el jefe paramilitar tenga
un acuerdo con Washington. "Antes los delincuentes temían
ser extraditados a Estados Unidos, ahora es al contrario:
ellos mismos piden ser llevados allí donde al parecer
tienen negociaciones secretas", concluyó.
'Macaco' comandó la más grande estructura paramilitar
del país con unos 5.000 combatientes y, según
las autoridades, fue responsable de infiltrar a la Policía
secreta y manejar una vasta red de narcotráfico y robo
de gasolina.
Se desmovilizó en diciembre de 2005 junto a 400 hombres
en el marco de una negociación en la que las AUC
pactaron con el gobierno que sus miembros recibirán
penas de menos de ocho años, previa indemnización
a sus víctimas.
En total 30.000 combatientes de las AUC se desmovilizaron
en ese proceso que concluyó en abril de 2006.