Después de 10 años de funcionamiento de la Fundación
de Alzheimer Venezolana en la quinta Muñe, El Cafetal,
trabajadores y beneficiados deberán desalojar la sede,
así se los dio a conocer una orden de un tribunal que
llegó a sus manos el pasado miércoles y que les
otorga siete días para el desalojo.
En un principio la quinta fue adquirida por el Gobierno Vasco
a través de una asociación civil vasco-venezolana
llamada Centro de Desarrollo y Capacitación Tecnológica,
y el acuerdo con la fundación consistió en que el
Gobierno aportaba el inmueble mediante la figura del comodato
y la fundación se encargaba de coordinar la remodelación
y sufragar los gastos de acondicionamiento y equipamiento
de la sede.
Desde 2003 el comodato está vencido y aunque la institución
solicitó préstamos a entidades bancarias para pagar
la opción a compra, nunca pudo obtener el dinero.
"Nosotros no contamos con los recursos para comprar la sede.
En una oportunidad un banco nos iba a prestar 150 millones
para comprar la quinta, pero se necesitaba una carta de compromiso
por parte de la asociación civil que certificara que
nos iba a vender la propiedad; sin embargo, nunca nos dieron
la carta. Ahora no entendemos por qué la asociación
sí le pudo financiar 70 millones en la compra a la Fundación
para la Cooperación del Desarrollo Integral de Sociedades
Especiales (Fundacodise), que ahora aparece como la nueva
propietaria de la casa, cuando no financiaron 20 millones
para que obtuviéramos la opción a compra", aseguró
Mira Josic de Hernández, presidenta de la Fundación
Venezolana de Azheimer.
El año pasado la fundación prestó servicio
a 54 mil personas entre personas beneficiadas directa e indirectamente
y público en general de todo el país. Es la única
institución que asesora a familiares y personas con Alzheimer.
Además ofrece servicios como cuidado diario, cursos de
entrenamiento, entrevistas con médicos especialistas
como psicólogos y geriatras, terapia ocupacional, línea
de ayuda, entre otras cosas.
Representantes del Consejo Comunal, Asociación de Vecinos
y Asociación de Educación Especial Complementaria
venezolana (Asodeco) respaldan a la fundación, al igual
que los familiares de las personas de la tercera edad que
se benefician con la terapia ocupacional.
"El hecho de que exista la Fundación Alzheimer ha sido
de gran ayuda para mí y para mi mamá, ella ha ocupado
su tiempo de ocio y ahora tengo la posibilidad de volver a
trabajar. Sin la fundación no sé qué vamos
a hacer ", dijo Cecilia Petit.
El director de la fundación, Carlos Hernández Castillo,
pide la intervención urgente del Ministerio del Poder
Popular para la Salud y todas las instituciones dedicadas
a preservar la salud pública.
Con información de Nancy Velasco