Uno de cada 700 bebés nace con esta discapacidad de origen congénito
Una de cada 700 personas tiene un cromosoma de más en
el par 21. Una de cada 700 tiene los ojos algo rasgados, la
mirada limpia y la sonrisa fácil. Una de cada 700 tiene
síndrome de down.
Aunque todas tienen determinado grado de discapacidad intelectual,
también disponen de potencialidades y habilidades para
convertirse en ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones
que el resto.
El viernes 21 de marzo se conmemoró el Día Mundial
del Síndrome de Down, instituido por la organización
Down Syndrome International. La intención de la jornada
anual es difundir que los afectados con Down pueden ser ciudadanos
capaces de desempeñar eficientemente un oficio y actividades
deportivas y artísticas. También buscan mejorar
la tolerancia social hacia un síndrome que no es contagioso
ni peligroso.
En Venezuela, la Asociación Venezolana para el Síndrome
de Down, Avesid, trabaja para facilitar que las personas con
esta discapacidad logren lo que es un derecho humano inalienable
y que expresan en una de sus premisas: "El 100% de estos niños
tiene derecho a ser feliz, a integrarse a la sociedad y a
construir su camino". Aseguran que "con intervención
temprana desde los primeros meses de vida y con una adecuada
y constante labor formativa, se puede lograr una sustancial
mejora de la condición física y un mayor desarrollo
de las capacidades intelectuales, favoreciendo la integración
y la calidad de vida".
Ese cromosoma de más
Casi todos los seres humanos cuentan con 46 cromosomas, divididos
en 23 pares, en su cadena genética. Las personas con
síndrome de down tienen 47 cromosomas, por un extra en
el par 21. Por eso no es curable. Se llama así por el
médico inglés que lo diagnosticó en 1866, John
Langdon Down. Esta alteración genética puede afectar
a cualquiera, independientemente de la raza o lugar de residencia
de los padres. Existe cierta advertencia acerca de que mayor
es el riesgo mientras más edad tenga la madre, pero esto
tampoco es definitivo.
Aunque existen características comunes que afectan a
la mayoría de quienes tienen el síndrome, cada persona
es única, y esto no es un simple lema: los parámetros
no se repiten en todos los afectados. De hecho, algunos ni
siquiera tienen alteraciones morfológicas y aunque todos
registran un grado de retardo mental, también es variable.
Casi siempre es leve o moderado.
Sin embargo, existen algunos parámetros más comunes
que otros. Los bebés con el síndrome se desarrollan
más lento, caminan más tarde, suelen ser robustos
y pueden ser más propensos a enfermarse y más lentos
en curarse de infecciones. Algunos sufren de problemas respiratorios,
digestivos y cerca de la mitad nace con defectos en el corazón.
GCH
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