EDUARDO CÁMEL ANDERSON
EL UNIVERSAL
El sector automotor culminó el trámite inicial
de la nacionalización masiva de vehículos importados
en tránsito que se mantienen depositados en la aduana
de Puerto Cabello.
Fuentes de la industria estiman que de unas 35.000 unidades
que se encuentran a resguardo, menos de la mitad son las que
concordaron con los criterios de las licencias de importación
del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, (cuyos representantes
se reunieron ayer con las compañías del sector)
y los cupos autorizados para este año a las empresas.
Ahora corresponde un complejo trámite de verificación
de documentos, ya que la nacionalización es sólo
un proceso inicial que se hace por la vía electrónica,
y que luego debe ser respaldado en físico.
Un punto especialmente neurálgico será el de las
actas de cierre que debe otorgar Cadivi, de acuerdo a lo comentado
por fuentes.
Estas se levantan en el punto final de la operación,
e indican que los dólares que aprobó el ente regulador
a la empresa, fueron utilizados debidamente.
Es decir, certifican, por ejemplo, que se importó la
cantidad adecuada de automóviles.
Ese documento es la herramienta de liberación de fianzas,
cartas de crédito, u otro aval del importador.
Y es allí en donde las aprobaciones emitidas el año
pasado (cuando fueron embarcadas las unidades que están
en proceso de nacionalización) tienen una codificación
distinta a la que contiene la norma vigente desde el 1 de
enero, lo cual traerá una contradicción que impedirá,
por ejemplo, que la Guardia Nacional permita que las unidades
salgan de los depósitos cuando les corresponda.
Ayer el Milco inició una etapa de información y
verificación con todas las empresas involucradas.
Para los efectos, envió correos electrónicos a
todas las compañías, en los cuales les daba un balance
acerca de la cantidad de autos nacionalizados, y los faltantes.
A partir de allí, espera la industria, se sabrá
el destino de esos carros que en teoría no podrían
entrar al país.
Los retrasos han acarreado gastos extras de importación
que serán trasladados al precio final de venta al público
de los automóviles.
Las empresas pagan hasta cinco dólares diarios por cada
vehículo almacenado, lo cual implica que entre enero
y marzo cada uno habrá cancelado más de 350 dólares,
o aproximadamente o casi 900.000 bolívares (900 de los
fuertes) por carro, mientras los días corren, y permanecerán
por lo menos medio mes más en el proceso de desaduanamiento.