Los intentos por parte de Estados Unidos de hacer morir de
hambre a los regímenes que le disgustan casi nunca han
funcionado. La coerción económica casi nunca ha
derivado en una rebelión interna sino más bien en
un fortalecimiento del nacionalismo de una ciudadanía
que se siente atacada por una nación extranjera. En el
caso de Cuba, ha sido el chivo expiatorio perfecto para que
Fidel Castro evite reconocer el fracaso total de su revolución.
Vale aclarar que la palabra "bloqueo" implica usualmente
una acción militar que comprende cortar el flujo de provisiones,
tropas o información al enemigo. De acuerdo a esto, no
existe un bloqueo de Estados Unidos contra Cuba (¿dónde
están los barcos estadounidenses impidiendo el paso de
alimentos llegando a Cuba?). Lo que existe es un "embargo"
o bloqueo comercial que implica solamente restringir las actividades
comerciales entre los dos países (Cuba es libre de comerciar
con el resto del mundo).
Mientras que Castro y sus apologistas juegan el papel de
"víctimas del criminal bloqueo impuesto por el imperio"
se olvidan del "autobloqueo" que el gobierno cubano se ha
impuesto. Parte del dogma comunista, al que todavía se
suscribe firmemente Fidel, cree en la autarquía económica.
Esto es, todo lo que necesitamos consumir lo podemos y deberíamos
producir nosotros. Por lo tanto, mientras que Estados Unidos
decide no comerciar con Cuba, ¿quién o qué
le impidió a Cuba comerciar con el resto del mundo o
no hacerlo (según reza el dogma de la autarquía)
y prosperar de esa manera?
Nada más y nada menos que el régimen cubano. No
se pueden aumentar exportaciones e importaciones sin antes
aumentar la capacidad de producción, la productividad
y la capacidad de consumo de los ciudadanos. Esto no se puede
lograr dentro de un sistema de planificación central.
Según las estadísticas oficiales del gobierno cubano,
Cuba comercia con por lo menos 86 países alrededor del
mundo. Según la Economic Intelligence Unit el gobierno
de Cuba tiene una deuda externa acumulada de 16,8 mil millones
de dólares para el año 2007. Así que de ninguna
manera Cuba ha estado aislada del resto del mundo: no le han
faltado ni socios comerciales ni abundantes créditos.
Además, ¿hay algún producto que Cuba necesite
de Estados Unidos que no pueda adquirir fácil y libremente
de, por ejemplo, Japón o Alemania?
Nadie necesita del embargo más que Fidel. Y es que nada
sería más desestabilizador para el régimen
cubano que los cubanos en la isla sean expuestos a la mayor
cantidad posible de bienes de consumo que el mundo capitalista
ha producido mientras que ellos permanecían sumidos en
el disparatado experimento del "Comandante". Y el gobierno
cubano lo sabe, por eso restringe el acceso a Internet como
también la interacción entre los turistas y los
habitantes de la isla.
Daniel Griswold, director del Centro de Estudios de Política
Comercial del Cato Institute, ha demostrado en sus estudios
que la interacción comercial, mas no la intervención
o sanciones económicas, suele fomentar la democracia
alrededor del mundo. Casi cinco décadas de un embargo
fracasado contra Cuba le suman peso a este argumento.
Lamentablemente, la miopía de la clase política
estadounidense más la considerable presión política
de la minoría cubano-estadounidense no le han permitido
eliminar el embargo.
Otros países comunistas alrededor del mundo colapsaron
sin que Estados Unidos les haya impuesto un embargo. Esto
demuestra que el problema no es el "bloqueo" sino el sistema.
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