El último año ha sido muy complicado para el dominicano Miguel Tejada. A finales de año, su nombre apareció en el Informe Mitchell, como sospechoso de haber consumido sustancias prohibidas, por ende, citado por la justicia estadounidense, y para colmo, en diciembre falleció su hermano en un accidente automovilistico, Tampoco tuvo una salida decorosa con los Orioles de Baltimore, equipo al cual llegó con aires de estrella, y del cual se fue estrellado.
Aún así, Miguel Tejada es la apuesta principal de renovación de unos Astros que quieren confirmarse como un equipo ganador de una vez por todas. Y la apuesta de Tejada es, desde ya, recuperarse y volver con más fuerzas que nunca.
Si hay un momento donde deba hacerlo, es esta zafra de 2008. Está obligado a responder a los siderales, en momentos de mucha adversidad.
Ya durante la última Serie del Caribe, compartía con la prensa presente en el clásico que esperaba borrar lo ocurrido en el pasado y seguir adelante, aspirando a grandes cosas.
En Houston le han dado puerta franca para que, desde el campocorto, y con el madero, contribuya a lograr lo que nunca antes se ha logrado en la franquicia de la metropoli del sur de los Estados Unidos.
Ya Tejada sabe lo que es levantarse una y mil veces de entre sus propias cenizas. Creció en uno de los barrios más pobres de la localidad de Bani, en la República Dominicana. Fue allí, en la calle, entre asfalto, tierra, y totalmente descalzo, donde forjó una habilidad notoria a la defensiva.
Durante 2007 tuvo promedio de .296, primera vez en cuatro años que no supera el potro de los .300. También de su trayectoria se recuerdan momentos, como las postemporadas alcanzadas con Oakland. Quiso soñar con los Atléticos, por los Yanquis y los Mellizos, acabaron con las aspiraciones de Tejada.
A partir de ahora, la hoja parece estar en blanco para que Tejada reescriba su historia. Ahi hay una ciudad que espera que de lo mejor de sí. Una familia que le apoya incondicionalmente, y la fuerza de millones de seguidores que esperan que el campocorto confirme, de una vez por todas, todo el talento que tiene en su juego.