JAVIER RAMÍREZ-MUSELLA
EL UNIVERSAL
Desde su misma fundación, las esperanzas de los Astros
de Houston siempre estuvieron por las nubes, tan alto como
su nombre. Sin embargo, a la fecha, nada. El esperado título
no llega, y en 2008, las cosas estarán muy cuesta arriba
para cambiar.
El elenco sideral hizo movimientos interesantes durante el
mercado invernal, eso si. Llegó Miguel Tejada proveniente
de los Orioles de Baltimore, y el campocorto será la
gran referencia ofensiva de los texanos. También llegó
José Valverde, el líder cerrador de la Liga Nacional,
proveniente de Arizona.
Los Astros apuntan alto, pero repetir la gesta de 2005, donde
alcanzaron su primera Serie Mundial, luce complicado. En aquel
entonces los siderales contaban con Roger Clemens y Andy Pettitte
en su rotación (sin informe Mitchell de por medio).
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No obstante la esperanza está allí. Roy Oswalt
es el as de la rotación, mientras que Brandon Backe,
Wally Williams, Wandy Rodríguez y Shawn Chacón completarán
la novel batería de abridores.
En cuanto al relevo hay algunas opciones interesantes, como
el venezolano Felipe Paulino, lesionado en la actualidad.
El cierre si está seguro con Valverde como apagafuegos.
En cuanto a la ofensiva, además de tener a un Miguel
Tejada urgido de reencontrarse con su mejor nivel, cuentan
con Carlos Lee y Lance Berkman como hombres de poder, sumado
a la habilidad de hombres como Kaz Matsui, recién llegado
de los Rockies de Colorado.
Y esa fue una de las grandes asignaciones pendientes de los
Astros durante la pasada zafra, muy a pesar de tener nombres
de fuerza como Lee, Berkman y Wiggington, la producción
colectiva estuvo muy por la medianía de la liga. Así
no se ganan partidos.
La misión de Cecil Cooper es amalgamar un grupo muy
joven, con individualidades por encima del promedio, para
pelearle la división a los Cachorros de Chicago, los
Cardenales de San Luis y hasta la sorpresa del 2007, Cerveceros
de Milwaukee.
La meta, sin lugar a dudas, es que las esperanzas de un título
para Houston bajen de la órbita en la que se encuentran
, y se materialicen en tierra, 46 años más tarde.