Los demócratas han venido confrontando serias limitaciones.
Su falta de propuestas e ideas los ha colocado a la saga de
los republicanos, en momentos en que éstos han resultado
particularmente prolíficos en este campo. Es en la ribera
derecha del espectro político de donde han emergido la
mayoría de las ideas que han alimentado la vida pública
de ese país en los últimos lustros. Frente al desbordante
flujo de propuestas de la contraparte, las fuentes del pensamiento
demócrata, que en el pasado concibieron al "New Deal"
y a la "Gran Sociedad", a la Sociedad de las Naciones y a
las Naciones Unidas, al Plan Marshall y a la Doctrina de la
Contención, parecieran haberse secado. Esta falta de
"visión" ha llegado a colocarlos en un plano reactivo.
El país viró hacia la derecha con predominio de
los valores conservadores. Ello no sólo dejó sin
sustento a los liberales, el sector más dinámico
del Partido Demócrata, sino sin brújula al partido
mismo. Para hacer frente a esta realidad, el partido ha debido
recubrirse con el manto del pragmatismo y desdibujar su identidad.
Así ganó las elecciones legislativas del 2006, postulando
a un gran número de candidatos con ideas conservadoras
que en poco se diferenciaban de sus contrapartes republicanas.
La confrontación entre los diversos sectores del partido,
producto de lo anterior, ha generado una manifiesta incapacidad
para definir un sentido de rumbo. En su centro derecha se
encuentra el "Consejo de Liderazgo Demócrata", expresión
de un partido pragmático. A su derecha, los llamados
"Nuevos Demócratas", quienes responden a valores conservadores.
A la izquierda, un sector liberal que conforma a la llamada
"ala democrática".
En cuarto lugar, la tradicional coalición demócrata
forjada por Franklin Roosevelt (clases trabajadoras blancas
del Norte, blancos del Sur, minorías raciales, grupos
étnicos, intelectuales liberales) se desmoronó hace
ya tiempo y no ha encontrado adecuado substituto. Los republicanos,
en cambio, lograron forjar una potente coalición: comunidad
empresarial, conservadores sociales, sectores suburbanos,
fundamentalistas religiosos y populistas sureños, intelectuales
de derecha. A pesar de que durante la segunda presidencia
Bush esta convergencia de fuerzas comenzó a venirse abajo,
lo que queda de la misma resulta superior a cualquier cosa
que los demócratas puedan mostrar.
Así las cosas, a pesar de que los tiempos juegan claramente
a su favor, los demócratas evidencian serios problemas
para llegar a la Casa Blanca. Sin embargo, las limitantes
anteriores parecieran estar desapareciendo como por arte de
magia ante el impacto del fenómeno Obama. Este se ha
encargado de proporcionarle a los demócratas y a la campaña
una "visión", logrando que la misma, combinada a su oratoria
y a su carisma, presente un sólido contrapeso a la tendencia
conservadora que caracteriza al ánimo nacional. A la
vez, está haciendo converger bajo su aura a amplios conglomerados
de los tres sectores de su partido antes divididos. Más
aún, está logrando dar forma a una coalición
susceptible de competir con la republicana y que sustrae de
aquella a parte de sus sectores suburbanos.
altohar@hotmail.com