BILLY RUSSO
EL UNIVERSAL
Acabó la era Bonds y en San Francisco los Gigantes comienzan
una nueva etapa, emprenden un proceso de reestructuración
que en 2008 los hará un equipo sin mayores posibilidades
de luchar siquiera por el título de su División,
la Oeste de la Liga Nacional.
Por primera vez en 16 años la novena de la bahía
no tendrá en su róster a Barry Bonds, el hombre
que durante ese lapso se convirtió en el máximo
ídolo deportivo de San Francisco, con sus jonrones y
arrogancias. Sin embargo, el manager Bruce Bochi cuenta con
un grupo mixto de talentosos jóvenes, entre los que está
Kevin Frandsen y Tim Lincecum; y experimentados peloteros,
como Omar Vizquel, Rich Aurilia, Ray Durham, Bengie Molina
y Barry Zito.
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En este proceso de reestructuración de los Gigantes
será el pitcheo el que le dé la mayor posibilidad
de éxito. Y es que esta es la parte más sólida
que presenta el equipo en 2008.
Zito, el jugador más caro en su nómina, es el hombre
encargado de guiar al staff de abridores de San Francisco.
Él, sin embargo, viene de una campaña decepcionante,
en la cual no pudo cumplir con las aspiraciones del equipo
ni pudo justificar su contrato de 126 millones de dólares
por siete años.
Lincecum, el prospecto número uno de la Organización,
será el escudero de Zito, quien también contará
con el respaldo de Matt Cain y Noah Lowry, el lanzador más
destacado del equipo en 2007.
En el relevo los Gigantes experimentarán con Brian Wilson,
quien estará en su primera temporada completa en Grandes
Ligas. El derecho tiene apenas seis juegos salvados en siete
chances acumulados en dos años.
El pitcheo de los Gigantes sufrirá del poco apoyo de
su ofensiva, que será una de las más deficientes
del circuito, aun cuando la inclusión del jardinero central
Aaron Rowand le podría aumentar el número de carreras
producidas por el equipo.
La velocidad será un aspecto resaltante en la alineación
de San Francisco, que tiene a veloces hombres como Dave Roberts,
Kevin Frandsen y Randy Winn; pero no será suficiente
para guiar al equipo a la postemporada.