Hablar de Joe Torre es hablar de una institución en
cuanto a managers en el beisbol de Grandes Ligas, Además
es una figura de renombre llegando a una institución
no menos tradicional, como lo son los Dodgers.
La historia de Torre esta muy ligada a la de los Yanquis
de Nueva York. Pese a que, como jugador se hizo célebre
con Cerveceros, Cardenales y Mets; como manager cobró
fama reconduciendo a los "Bombarderos del Bronx" a viejas
glorias.
Como piloto de los "Mulos" ganó cuatro de las seis Series
Mundiales que disputó. Un hombre de un temple bastante
particular, pero al que la exigencia de los años en el
cargo parecía comenzar a pesarle factura.
Pese a la gloria alcanzada, la falta de títulos de los
Yanquis le terminó pasando factura a Torre. Los neoyorquinos
ofrecieron un nuevo contrato con un recorte salarial. "Es
una burla", dijo Torre en su momento.
Era el final de una relación de doce años. Aunque
poco le duró el despecho deportivo al manager de 67 años.
Los Dodgers de Los Ángeles acababan de recibir la renuncia
de Grady Little, y Torre se tornó el candidato perfecto
para las aspiraciones de los californianos. Pocos días
después, se produjo la firma del neoyorquino por 13 millones
de dólares y tres temporadas.
Torre es nativo de Brooklyn, y pudo ver a los Dodgers en
el antiguo Ebbets Field hasta que cumplió 17 años.
En 1957 mudaron la exitosa franquicia a Los Ángeles,
California.
De una u otra forma, para este experimentado manager, además
de vestir su quinta camiseta como timonel, esta vivencia le
trae de vuelta a sus raíces. "En esta pretemporada he
vuelto a querer al beisbol. Me siento feliz de nuevo", dijo
Torre recientemente a Los Angeles Times.
Torre es un hombre de retos. Ganó una Serie Mundial
después de haberle sido diagnosticado cáncer de
próstata (1999). Lo superó, sin haber abandonado
en ningún momento el mando de los Yanquis. Para él,
este deporte es su vida.
Ya en la costa oeste de Estados Unidos comienzan a creer
que este hombre será capaz de repetir el "milagro yanqui"
de la segunda mitad de los noventa, en los desorientados Dodgers
de Los Ángeles.
jrmusella@eluniversal.com