JOSEPH POLISZUK
MARIANNA PÁRRAGA
EL UNIVERSAL
Que los alimentos no deben ser destinados a la producción
de combustibles fue la consigna del presidente Hugo Chávez
cuando los presidentes George W. Bush, de EEUU, y Luiz Inácio
Lula da Silva, de Brasil, sellaron el año pasado una
ambiciosa alianza para la producción y distribución
de etanol.
Para ese entonces Pdvsa daba los primeros pasos para la instalación
de plantas procesadoras de caña de azúcar destinadas
a producir etanol, un alcohol combustible que puede complementar
e incluso sustituir importantes volúmenes de gasolina
de uso automotor.
Del etanol no se volvió a hablar, pero, mientras el
Ministerio de Agricultura y Tierras ejecutaba una campaña
en contra de lo que denominó "la cosecha de la muerte",
los proyectos que prometen etanol con sello venezolano siguieron
su curso.
El presidente de Pdvsa Agrícola, Eglis Ramírez,
informó esta semana que ya empezó un plan de producción
y transformación de caña de azúcar y yuca,
del que espera los primeros resultados en unos dos años.
Ramírez firmó el martes con el gobernador del estado
Cojedes, Johnny Yánez, un convenio que los compromete
a levantar, en el municipio Anzoátegui de esa entidad,
una planta que convierta la caña de azúcar en etanol.
Se trata, de acuerdo con sus palabras, del cuarto estado del
país que incursiona en un proyecto agropecuario que busca
producir biocombustibles.
"Estamos simultáneamente desarrollando este proyecto
en Trujillo, Portuguesa y Barinas", indicó desde Cojedes
sin mencionar la planta de etanol que Pdvsa prometió
en diciembre para el estado Monagas.
De todo un poco
Ramírez calcula que las destiladoras de azúcar
y yuca que el Gobierno está construyendo procesarán
las primeras cosechas en el primer trimestre de 2010. Advierte,
sin embargo, que antes de producir etanol fabricarán
otros productos como "varios tipos de alcoholes y una clase
de levadura forrajera, que es un sumo para la producción
de alimentos balanceados".
El proceso industrial del etanol y otros biocombustibles
es el resultado de destilar y fermentar el líquido que
procesan los molinos de los centrales azucareros u otros rubros,
como yuca o maíz, en el caso de EEUU.
Se considera que Brasil es el líder en este campo. Este
año la estatal Petrobrás anunció la creación
de una división especializada para masificar este negocio,
no sólo en su territorio sino fuera de sus fronteras.
Eso es precisamente lo que ha criticado Venezuela y por ello,
en forma paralela y mediante el Tratado de Seguridad Energética,
impulsa una política de producir etanol sólo a a
baja escala.
Ramírez afirma que el proyecto que diseñó
Pdvsa Agrícola "también brinda la posibilidad de
generar electricidad, que podría alimentar a las comunidades
del entorno". Destaca por eso que estos planes "se convierten
en un tremendo instrumento de desarrollo regional".
El presidente de Pdvsa Agrícola no mencionó el
monto para cada una de las plantas pero precisó, con
respecto al caso de Cojedes, que en este momento están
ejecutando los movimientos de tierra para construir una industria
que estará en capacidad de procesar 10 mil toneladas
de caña de azúcar y producir 700 mil litros de etanol
por día.
Este número resulta, sin embargo, insignificante con
respecto al consumo interno de derivados, calculado en 44
millones de litros diarios y con una tendencia al crecimiento
sostenido desde el año 2005. Para mezclar el etanol en
10% con la gasolina se requieren 4,4 millones de litros al
día, seis veces lo que se prevé generar en Cojedes.
Yánez confía en que las plantas de etanol desarrollarán
el sector agropecuario del país: "Conforman parte de
esa gran franja de los famosos decretos zamoranos que configuran
las áreas de producción y que, finalmente, permitirán
crear áreas de procesamiento para que los productos del
campo puedan ser comercializados".