De los 54 años que tienen los Orioles de Baltimore en las Grandes Ligas, 17 quedarán en el recuerdo de miles de fanáticos. Desde la temporada de 1966 hasta la de 1983, el equipo de Maryland vivió una época de ensueño, donde ganó tres Series Mundiales (1966, 1970 y 1983), seis banderines de la Liga Americana (1966,1969, 1970, 1971, 1979 y 1983) y siete títulos divisionales (1969, 1970, 1971, 1973, 1974, 1979 y 1983).
Además, durante este período tres jugadores de los Orioles fueron galardonados con el premio Jugador Más Valioso, Frank Robinson en 1966, Boog Powell en 1970 y el estelar Cal Ripken Jr en 1983.
Sin embargo, lo mejor que tuvo la franquicia en esos años dorados fue su staff pitcheo, el cual era envidiado por todos los equipos de la gran carpa. El dominio fue de tal magnitud, que cuatro lanzadores alcanzaron ganar, en conjunto, seis premios Cy Young.
Mike Cuéllar fue el primero en adjudicarse el galardón en 1969, Jim Palmer, quien estuvo 19 campañas con Baltimore, lo siguió en 1973, 1975 y 1976, mientras que Mike Flanagan y Steve Stone lo ganaron en 1979 y 1980, respectivamente.
Pero el mayor éxito de sus pitchers se produjo en 1971, cuando Patrick Dobson, Dave McNally, Cuéllar y Palmer ganaron 20 juegos cada uno, un récord que nunca ha sido emulado o superado en las Grandes Ligas. Y es que para la mayoría de los periodistas de la época, "con lanzadores de esta categoría es imposible perder".
Por si fuera poco, Baltimore también tenía a una de las mejores legiones de prospectos. Su jugadores jóvenes Al Bumbry (1973), Eddie Murray (1977) y Cal Ripken Jr (1982) fueron nombrados novatos del año.
Uno de los cambios más emblemáticos en la historia del beisbol también lo protagonizaron los Orioles en 1966, cuando en un canje con los Rojos de Cincinnati adquirieron al outfielder Frank Robinson-quien venía de recibir el MVP de la Liga Nacional en 1961- por el lanzador Milt Pappas.
Ese mismo año, Robinson fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana y se convirtió en el primer y hasta ahora único jugador que gana el MVP en las dos Ligas. Pappas, por su parte, no cumplió con las expectativas y dejó marca de 30-29 en poco más de dos años con los Rojos.