Aún persiste en la memoria de quienes asisten al Skydome
de Toronto (ahora Rogers Centre), el recuerdo del histórico
cuadrangular con el cual Joe Carter le dio una Serie Mundial
en año de 1993.
Los sorprendentes Filis de Filadelfia, abajo en la serie
3 juegos por 2, ganaban el sexto juego 6 carreras por 5.
Con un out en la pizarra, y cuenta de dos bolas y dos strikes,
Carter enganchó una curva cerca de la zona de strike
para dejar en el terreno las ambiciones de la novena "quáquera".
Este momento ha sido catalogado como uno de los veinticinco
más emocionantes en la historia del beisbol.
Toronto se alzaba por segunda vez consecutiva con el título
de la Serie Mundial. En ese equipo militaron los venezolanos
Antonio Castillo (pitcher) y William Cañate (jardinero).
Eran otros tiempos para un equipo de Toronto que todos los
años batalla contra Baltimore...y los dos gigantes del
beisbol de las mayores: Boston y Nueva York. Eran años
gloriosos para los canadienses, que portaron con orgullo la
roja hoja de maple.
La ilusión sigue intacta en el bando de Ontario pese
a que ya no están los Carter, Olerud, Stottlemeyre, Molitor,
Henderson o Alomar. Ahora la esperanza recae en los Thomas,
Halladay, Rolen y Stairs. Están todos en la obligación
de ponerse el disfraz de superhéroes y salir a batallar
con los otros tres colosos de su división, aunque la
lucha, de antemano, luzca titánica.
Por ahora, el último bastión del orgullo canadiense
en las mayores sigue exhibiendo con entereza el hecho de ser
el único campeón foráneo de las Grandes Ligas,
aunque no se quedan en el conformismo.
De hecho, pese a las campañas irregulares jugadas por
los Azulejos, el equipo sigue siendo una de las principales
atracciones de la ciudad de Toronto.
Los índices de entradas siguen siendo elevados en el
feudo canadiense. Si bien, la tropa alada ha mostrado promedio
por encima de .500 en algunas campañas desde el 1993,
lo más cerca que han estado de la punta ha sido a diez
partidos.
Una eventual clasificación a la postemporada desataría
de nuevo la euforia en Toronto. En Canadá, lo agradecerán.
jrmusella@eluniversal.com