VÍCTOR DAVID MELO ZURITA
EL UNIVERSAL
La historia volvió a repetirse para los Atléticos
de Oakland: Perdieron a sus mejores gladiadores durante el
receso de temporada. Ahora lucen sin armas suficientes para
dar la batalla en 2008 en la División Oeste de la Liga
Americana.
Y es que el elenco californiano le dijo adiós a quien
estuvo batallando hasta el último mes de la zafra anterior
por el Premio Cy Young de la Liga Americana, Dan Haren. Tampoco
retuvieron a los jardineros Nick Swisher, Shannon Stewart
y Mark Kosay, ni a los veteranos Jason Kendall y Mike Piazza,
ni al utility criollo Marco Scutaro; bajas relevantes en un
roster que ya lucía debilitado.
El manager Bob Geren estará al mando del club de Oakland
por segundo año consecutivo y esta vez tendrá ante
sí el reto de contrarrestar el favoritismo de unos Marineros
de Seattle y Angelinos de Los Ángeles, que a diferencia
de su organización, atacaron las mayores debilidades
demostradas en la contienda de 2007 adquiriendo peloteros
de jerarquía. Al menos en el papel, ambos clubes lucen
con mayor oportunidad que los Atléticos para colarse
en los playoff.
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La rotación de abridores, carente de un claro As, está
repleta de interrogantes. Joe Blanton debe ocupar el primer
lugar del staff debido, entre otros factores, a que el veterano
lanzador Rich Harden es un asiduo visitante de la lista de
lesionados. Claro ejemplo de ello es que no ha tenido más
de 10 presentaciones en las últimas dos temporadas. No
obstante, cuando ha estado sano, se ha visto como un gran
lanzador. De su salud dependerán en gran parte las escasas
opciones de Oakland.
Justin Duchscherer, quien había cumplido labores de
relevo ininterrumpidamente desde el año 2003 (189 actuaciones),
asumirá el rol de tercer abridor.
La ofensiva no abriga mayores esperanzas. Vienen de acumular
el segundo peor promedio del joven circuito (.256) en 2007
y para 2008 no existen incorporaciones de renombre.
Los Atléticos estarán en una año de transición
en plena reestructuración que no deja mayor espacio para
alimentar las esperanzas de su fanaticada. No cuentan con
las armas necesarias para la batalla del Oeste.