Cartas de rehenes estadounidenses fueron retenidas antes de liberación
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La débil y enferma ex candidata presidencial de Colombia,
Ingrid Betancourt, fue encadenada a un árbol y obligada
a caminar descalza por la selva luego de que intentó
escapar de un campamento de la guerrilla, reveló uno
de los políticos liberados el miércoles.
"Encadenados, ella a un árbol, yo a un árbol, las
24 horas. Nos quitaron las botas, teníamos que andar
descalzos, toda la represión y así todo el tiempo
hasta ahora", aseguró Luis Eladio Pérez, uno de
los rehenes liberados, que trató de escapar con Betancourt,
citó AFP.
"Yo pensé que a mí me iban a matar. Incluso le
mandé con Ingrid un mensaje a mi familia porque siempre
entendí que a ella no la asesinarían, porque indiscutiblemente
para las FARC Ingrid es el botín de oro en este desgraciado
proceso", señaló el ex senador.
En un testimonio a radio Caracol, un día después
de haber sido entregado por las FARC al Gobierno de Venezuela
y al Comité Internacional de la Cruz Roja junto a los
también rehenes Gloria Polanco de Lozada, Orlando Beltrán
Cuéllar y Jorge Eduardo Géchem Turbay, Pérez
relató que vio a Betancourt por última vez el 4
de febrero.
"Ella (Betancourt) me alcanzó a decir que la guerrilla
le habían dado calcio y unas vitaminas y que ella los
consumía para intentar recuperar su salud. Ella me gritaba:
'Lucho, disfruta de cada minuto de tu libertad', relató
el ex rehén.
Pérez, de 50 años, fue secuestrado por las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el municipio
de Ipiales de su natal Departamento de Nariño el 6 de
octubre de 2001.
"La convivencia con un grupo numeroso fue muy dura, ese es
uno de los problemas que Ingrid tiene: la convivencia con
algunos de los otros secuestrados. Yo, hoy hubiese preferido
haber estado sólo los siete años de mi secuestro",
agregó el político.
Describiendo su tormento, el ex congresista dijo que las
condiciones de cautiverio en manos de las FARC son "las mismas
de un campo de concentración". Sostuvo que tras un intento
fallido de fuga "los guerrilleros intentaron pegarle a Ingrid
para que se dejara colocar las cadenas", con que son amarrados.
"Entonces vino la animadversión: que burgueses, que
políticos, en fin, generó un clima muy desagradable
frente a los guerrilleros que siempre trataron de amargarnos
la vida en todo aspecto", indicó.
Asimismo Pérez sostuvo: "Traigo unos detallitos que
Ingrid manda para toda la familia. Cuando nos vimos por última
vez con ella, Ingrid se quitó el cinturón que había
hecho con mucho esfuerzo, tejiendo, para que se lo entregara
a su hija".
Dentro de la campaña de intimidación y horror las
FARC hizo creer a sus rehenes que una anaconda se había
tragado a John Frank Pinchao, el policía colombiano que
se les escapó a los rebeldes en abril de 2007.
Pérez confesó que la versión de los insurgentes
fue tan creíble que él y Betancourt le rezaron al
fugado la Novena a los Difuntos. No obstante,
confesó que a él y a los otros rehenes los embargó
la emoción cuando escucharon días después por
la radio que él "había logrado su libertad con un
inmenso esfuerzo".
Amarga requisa
Los guerrilleros decomisaron varias cartas que los
tres estadounidenses que tienen en su poder escribieron para
el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y los candidatos
a sucederlo en los próximos comicios, relató el ex
congresista.
Los insurgentes también se quedaron con otros mensajes
dirigidos por los rehenes a Nancy Pelosi, del Partido Demócrata
y presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU,
y varios políticos de la misma bancada, afirmó Pérez,
depositario de las comunicaciones.
Las comunicaciones estaban suscritas por Marc Gonsalves,
Thomas Howes y Keith Stansell, contratistas del Pentágono
que están en manos de los rebeldes desde el 13 de febrero
de 2003.
El ex rehén advirtió que los tres estadounidenses
viven una tragedia desde el reciente momento en el que un
juez de Washington condenó a sesenta años de prisión
a Simón Trinidad, líder de las FARC extraditado
a EEUU, dentro de un proceso por el secuestro de ellos.
Por otra parte, para Polanco de Lozada, otra de las políticas
liberadas "la pesadilla, el horror, por fin terminó".
"Yo sufrí y he sufrido terriblemente porque pasé
por etapas supremamente duras, me secuestraron con mis dos
hijos mayores, me separan de ellos a los siete meses, me meten
a una 'cárcel' y después es asesinado mi esposo",
recordó.
Polanco, de 49 años, fue secuestrada el 26 de julio
de 2001 por un comando que asaltó el edificio de apartamentos
en la ciudad de Neiva.
"Fue una tortura impresionante, especialmente en lo mental.
Todos los días levantarnos y mirar lo mismo, hacer lo
mismo, desayunar y almorzar lo mismo. Era muy triste", señaló
Polanco, al resumir la vida de un grupo de rehenes de las
FARC, algunos desde hace más de 10 años, en lo profundo
de la selva.
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