JAVIER RAMÍREZ-MUSELLA
EL UNIVERSAL
Urge salir de inmediato a limpiar el nombre. La aureola de
invencibilidad que rodeó a los Yanquis de Nueva York
a finales de los noventa, parece desvanecerse en el tiempo.
En 2007 fueron el comodín de la Americana, y eso no les
basta.
Un nuevo golpe de timón, reciente característica
de los herederos de Babe Ruth en las recientes zafras, signa
el 2008. Joe Girardi asumió el desafío de reemplazar
a Joe Torre, tras doce años como manager del club.
La apuesta ha sido amalgamar la experiencia acumulada por
sus referentes con la juventud en su cuerpo de lanzadores.
De esta manera, la veteranía de hombres como Posada,
Jeter y Rodríguez podría combinarse con el empuje
de Kennedy, Hughes o Chamberlain.
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En cuanto al pitcheo adquirieron al experimentado y polémico
Andy Pettitte, justo al mismo tiempo que explotaba el escándalo
por uso de esteroides. Si bien pidió perdón, y la
gerencia del equipo lo apoya, la mácula sobre su nombre
podría afectar de cierta manera la actuación de
los serpentineros.
Junto a él, estará Mike Mussina, como otro curtido
lanzador. Acto seguido, los prometedores Phil Hughes e Ian
Kennedy parten como candidatos para hacerse de dos de los
cupos restantes para abridores. El taiwanés Chien Ming
Wang y Joba Chamberlain pelean por el quinto cupo.
El recién adquirido LaTroy Hawkins puede ser el setup,
mientras que Mariano Rivera repite como cerrador de los neoyorquinos.
Como han hecho durante los últimos años, varios
referentes ofensivos de los Mulos del Bronx prometieron mejorar
sus guarismos. En 2007 tuvieron el mejor promedio de bateo
colectivo en la Liga (.290), pero eso no alcanzó en la
semifinal, donde cayeron con Cleveland (3-1).
Y es que para los Yanquis, cualquier cosa que no sea ganar,
sabe a poco. En promedio siguen siendo el equipo más
costoso de las mayores, pese a los cambios que intentan llevar
adelante. Jugadores como el venezolano Bob Abreu advierten
que deben mejorar su nivel. Los Jeter, Rodríguez, Posada,
Damon y Giambi deberían sumarse.
Siguen siendo los Yanquis, y solamente eso los hace favoritos.
Pero este año la ansiedad resultadista parece ir en aumento.