"La coca no es cocaína¿". Ante celestinas sonrisas
y aplausos aprobatorios de ministros e invitados, el Presidente
confiesa ante cámaras de TV y en horario infantil, que
consume hojas de coca que Evo le procura, y con infantil desparpajo,
asegura que le da fuerzas. ¿Qué derecho se otorga
para dar un mal ejemplo a nuestros hijos y nietos? ¿No
es la suya una conducta insana que promueve el consumo de
sustancias adictivas? ¿Dónde está la Conacuid¿?
El ex alcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani liderizó
con éxito la campaña de "cero tolerancia", penando
infracciones menores como mendicidad, vagancia o ingestión
de licor en las calles como estrategia para combatir la criminalidad
y comportamientos antisociales. Ello, asociado a otras medidas
de seguridad relacionadas con la vigilancia y acción
policial, logró algún grado de bienestar para sus
gobernados.
Nuestra sociedad ha sido excesivamente tolerante con las
conductas impropias del comandante, su lenguaje de germanía,
grosero y humillante, su irrespeto por el que disiente, sus
continuas incitaciones a la violencia y a la discriminación,
y ahora, su consumo de coca que las autoridades también
festejan. Chávez ha traído tristeza a nuestro país,
pero no le tememos a ella, como el gozo, es parte de la vida,
No durará tanto como él cree. No le extrañaremos
cuando se vaya. Luego de esta mala noche, una nochebuena acaecerá.
Si el presidente es el simbolismo de un padre, ¿qué
impediría a sus hijos y nietos repetir su comportamiento?
¿Aduciría como excusa no hagas lo que yo hago¿?
¿Qué clase de ser humano dirige los destinos de
un país sin un mínimo de coherencia y de responsabilidad
social? ¿Hasta cuándo los venezolanos seremos tolerantes
con él y todos los de su calaña?
rafael@muci.com