Pekín.- China hizo hoy una inusual
declaración pública al admitir que ha sostenido
conversaciones con el Vaticano, pero no entregó detalles
y mantuvo su posición de que la Santa Sede debe terminar
con los lazos con Taiwán y no intervenir en los asuntos
de Pekín.
Los entre 8 y 12 millones de católicos chinos están
divididos entre una iglesia sancionada por el Estado y otra
clandestina que rechaza el control del Gobierno y responde
sólo a Roma, reseñó Reuters.
Pekín y el Vaticano rompieron relaciones diplomáticas
formales poco después de que los comunistas chinos tomaran
el poder en 1949.
China y el Vaticano difieren sobre quién tiene la autoridad
para nombrar a obispos, pero han estado involucrados en un
secreto y cauteloso intento de normalización.
"El lado chino ha tenido contacto con el Vaticano", dijo
el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Liu Jianchao
en una conferencia de prensa de rutina. No dijo cuándo
se habían llevado a cabo las conversaciones ni tampoco
a qué nivel o entre qué delegados.
"Esperamos que el Vaticano pueda mostrar algo de sinceridad,
solucionar los dos importantes problemas que le importan a
China y crear condiciones para normalizar y mejorar las relaciones
entre China y el Vaticano", añadió.
El funcionario de los principales asuntos religiosos de China
dijo el miércoles que la brecha con el Vaticano se estaba
acortando y estaba en camino a normalizar los lazos, pero
puso sobre la Santa Sede la responsabilidad de hacer concesiones
para que mejoren las relaciones.
Ye Xiaowen, director general de la Administración Estatal
de Asuntos Religiosos, dijo que los términos de Pekín
eran que el Vaticano cambiara el reconocimiento diplomático
de Taiwán y que Roma acepte el control de Pekín
sobre la iglesia china.