Febrero. Mes del amor y la amistad. Amistad entre Exxon y
Pdvsa. Amor entre los zancudos y los enfermos de dengue (ya
hasta un alto personero del Gobierno sufre los embates de
este idilio que vulnera la salud de los venezolanos).
Ha brotado en esta tierra una epidemia que hacía tiempo
se encontraba minimizada, y está aderezada con los aliños
del desabastecimiento tanto de alimentos como de medicinas.
Se pudiera fomentar microempresas de turismo nacional que
organicen paquetes para pasear por los supermercados a las
mamás que buscan desesperadamente la leche, a las familias
que se turnan en las interminables colas de los "megamercados"
populares. Y otras aventuras turísticas son las que llevarían
a cualquiera de nosotros a la red de farmacias para conseguir
los medicamentos.
Y de más está decir que el toque más interesante
del asunto es que le viene incluido un servicio gratis de
"ojo pelao", para que mientras se preocupa por no tener alimentos
ni medicinas que llevar a su casa, aprenda a defenderse de
la delincuencia que anda suelta. Y es que la paradoja más
grande de todo esto es que probablemente el que incurre en
el delito de quitarnos nuestras pertenencias, seguramente
es protagonista de este mismo drama de desabastecimiento.
Cualquiera que oyere estos cuentos en otro país pensaría
que se trata de realismo mágico.
Magia. Magia, y de la experta, es lo que hay que hacer para
comer y para tener un poquito de salud. Esta historia podría
titularse "Amor en tiempos de dengue" porque este "amor",
prometido por el Presidente Chávez desde hace ya dos
diciembres, está llenito de crueldad, miseria y desencanto,
de sinsabores infinitos, y ahora, de dengue. Es que cuando
el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Bien diría un refrán popular, amor con hambre no
dura.
Estudiante UC. Dirigente Juventud UNT
albertoalvarezlopez@gmail.com