Víctima de muchos abusos desatados por las políticas
públicas, el consumidor sufre el desabastecimiento alimentario,
precios muy elevados y en general, una perturbación grave
del sistema alimentario nacional. En los últimos 45 años
ha cambiado la dieta del venezolano y mucho sabemos sobre
la importancia de la alimentación sobre la salud, como
lo señalamos en nuestro último libro, Consumo
de alimentos en Venezuela.
La cultura burocrática se centra en el control del precio
y no en la calidad del producto. Por ejemplo, tengo en mis
manos una "bebida láctea", sustituto aparente de la leche
pasteurizada y su etiqueta no lo niega. Dice que tiene leche,
pero también otras cosas como suero, sin indicar las
proporciones de la fórmula. ¿Puede una madre darle
este producto a su infante y suponer que la calidad es similar
a la de leche pura? La empresa abrumada por controles indebidos,
ha tenido el ingenio de elaborar este producto, pero como
resultado de una política gubernamental que ignora la
importancia de la calidad.
¿No deberían los organismos públicos que velan
por los consumidores exigir que los tubérculos estén
lavados? Cuando se venden papas, yuca o batata con tierra,
se grava al consumidor con sobreprecio ya que la tierra se
cobra como si fuera alimento. ¿Los quesos no pasteurizados
son sometidos a un análisis bacteriológico por muestreo?
Porque la carencia de leche, induce a que muchas madres los
empleen como sustituto en la dieta de los niños. Los
huevos, cuando se consiguen, no están refrigerados como
pauta la norma, con frecuencia tienen excremento de gallina
adherido a la cáscara y son muy pequeños en relación
a los de otros países. Como el patrón de venta es
por docena, cartón o unidad y no por peso, ¿no sería
justo ofrecerle al consumidor opciones de tamaño y calidad,
con diferenciación en precio? Algo similar ocurre con
otras frutas y hortalizas con un precio "genérico", a
pesar de enormes diferencias en calidad. ¿Se ajustan
las hortalizas a las normas sobre residuos de plaguicidas?
Violación de normas determinan pérdidas hasta del
30%. El transporte buhoneril, causa daños físicos:
aplastamiento de tomates, manchas negras en cambures y procesos
de maduración irregular por el acarreo de productos incompatibles.
Para compensar pérdidas, se aumenta el precio. Como la
política es regular los precios de los alimentos básicos,
generando desinterés en producirlos o venderlos, por
compensación suben los precios de frutas y vegetales
y disminuye su consumo. Pregúntenle al especialista en
enfermedades cardiovasculares sobre el efecto de esta política.
Existen supermercados y agroindustrias asociadas con los productores
para reducir pérdidas y garantizar calidad, pero no existe
una política pública que estimule las relaciones
positivas en las cadenas. Abrir un paquete de galletas, de
maní o enlatados, exige tiempo, esfuerzo, por parte del
consumidor. Tras la cola y sin haber encontrado la mitad de
los productos que deseamos, ni una calidad ajustada al precio,
está una cajera tratando de satisfacer al Seniat, pidiendo,
cédula, dirección y teléfono del cliente, en
lugar de darle el teléfono del ministro o del dueño
del establecimiento para que pueda reclamar sus derechos.
machadoallison@yahoo.es.com