La Habana.- El sucesor de Fidel Castro al
frente del Estado cubano será designado el domingo
próximo por los 614 diputados de la Asamblea Nacional
del Poder Popular (Parlamento) electos el 20 de enero, en
una histórica sesión que abrirá un nuevo
mandato presidencial de cinco años.
Raúl Castro, de 76 años, hermano menor de Fidel,
figura como el candidato favorito. Número dos del
régimen, ministro de las Fuerzas Armadas desde 1959,
ha desempeñado interinamente el cargo de presidente del
Consejo de Estado (Ejecutivo) desde el 31 de julio de
2006.
Integrante de la generación sucesora, Carlos Lage, médico
de 56 años, uno de los cinco vicepresidentes del
Consejo de Estado, figuraría como eventual "outsider",
en caso de que la dirección de la isla, bajo el mando
de Fidel y Raúl, decidiera "rejuvenecer" la máxima
dirigencia cubana.
La Asamblea Nacional convocada para el domingo a las 10H00
(15H00 GMT), con mayoría de diputados miembros
del Partido Comunista (PCC, único, el poder), se reúne
tradicionalmente a puertas cerradas bajo la dirección
de su presidente Ricardo Alarcón, luego de una
breve alocución de apertura a la que la prensa es
invitada, reseñó AFP.
Tras elegir a su presidente, vicepresidente y secretario
para los próximos cinco años, la Asamblea designará
a los 31 miembros del Consejo de Estado -ejecutivo cubano-
y a su presidente, cuyo cargo será el de Jefe de Estado
y Gobierno, así como "jefe supremo" de los institutos
armados.
Creado en 1976, el Consejo de Estado está compuesto
además por un primer vicepresidente -actual cargo
de Raúl- y cinco vicepresidentes.
Según la Constitución, el primer vicepresidente
remplaza al presidente en caso de "ausencia, enfermedad
o fallecimiento", sin precisar duración máxima
del interinato.
De los miembros del Consejo de Estado elegido por la anterior
legislatura en 2003, 27 continúan en el cargo -los
demás fueron destituidos o fallecieron- y de ellos
11 son miembros del Buró Político del Partido Comunista.
En sus 32 años de existencia, los cubanos sólo
han visto reunido públicamente al Consejo de Estado
una sola vez, cuando a petición de Fidel Castro
uno por uno de sus miembros confirmó a mano alzada ante
las cámaras de televisión la sentencia de
muerte para el general Arnaldo Ochoa, héroe de la
República de Cuba acusado de tráfico de droga y
fusilado en julio de 1989.