El consumidor es quien resulta más perjudicado en la aplicación de nuevo esquema regulatorio del sector automotor, ya que enfrentará precios crecientes, listas de espera más largas, y deterioro en la calidad del servicio de venta.
La anterior es la conclusión del estudio "Regulación Automotriz: Quiénes ganan y quiénes pierden" hecho por Análisis Venezuela, y el cual indica, en resumen, que las restricciones a la importación de carros presionará los precios al alza pero, al mismo tiempo, en vista de que no se prevé una disminución del poder adquisitivo, permanecerá una demanda del mismo tamaño o mayor que la actual.
"Entre noviembre de 2007 y enero de 2008 se registraron aumentos de entre 14% a 18% de los precios. Esto podría ser un indicador de la tendencia".
Y, en el mercado de usados se vaticina un alza en los precios, que en algunos casos pueden superar los del carro nuevo equivalente.
Los compradores están dispuestos a asumir los incrementos de precios.
Así, los verdaderos beneficiados por la nueva política automotriz serían los vendedores de vehículos en el mercado secundario, en detrimento de los intereses del consumidor.
Estima además Análisis Venezuela que habrá pérdidas para los compradores, asociadas también a la necesidad de pagar comisiones indeseables para obtener un vehículo.
A los factores de agravamiento del mercado se suma el hecho de que muy probablemente no se renueve el programa Venezuela Móvil (adelantado por el Seniat y los Ministerios de Industrias y Finanzas), el cual vence en junio.
Este programa incentiva la producción en el país de autos de menor precio mediante exenciones fiscales, pero el presidente Hugo Chávez ha indicado que la venta de vehículos no es prioritaria para su gobierno. eca