VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Trino Alcides Díaz, superintendente de Bancos, considera
desmesurado el incremento que han experimentado las tasas
de interés para créditos en lo que va de año
y afirma que el directorio del Banco Central de Venezuela
evalúa medidas.
Entre las opciones en consideración se encuentra fijar
topes máximos a las tasas de interés que la banca
puede cobrar a distintos sectores como el financiamiento a
empresas y a la compra de automóviles.
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"Esto no está decidido, lo está estudiando el Banco
Central que es el organismo al que por ley le corresponde
fijar las tasas de interés", dice Trino Díaz.
Áreas consideradas estratégicas como el financiamiento
al agro y la compra de viviendas cuentan con tasas de interés
preferenciales y para el resto de los sectores la banca puede
exigir una tasa máxima de 28%.
Entre el 28 de septiembre y el 8 de febrero la tasa de interés
promedio para los créditos de los seis principales bancos
del sistema registra un salto desde 15,93 a 24,13%.
Los préstamos a las grandes empresas han aumentado desde
13% al cierre del tercer trimestre de 2007 a 26% la pasada
semana, mientras que para el caso de los automóviles
el aumento es de 19 a 24%.
Tesoreros consultados explican que la liquidez ha comenzado
a crecer a un ritmo mucho más lento, producto de la venta
de notas en dólares, retiro de fondos públicos y
el aumento de la porción de los depósitos que los
bancos deben congelar a manera de encaje.
En 2007 la cantidad de bolívares en la economía
creció 30% versus 60% en 2006 y en lo que va de año
registra una caída de 2,5% respecto al cierre de diciembre.
Al mismo tiempo, subrayan ejecutivos financieros, el Banco
Central elevó de 8 a 10% la tasa de interés mínima
para los ahorros, aumentando los costos.
Trino Alcides Díaz se muestra partidario de controles
en el caso de las tasas de interés para "los pagarés
y la compra de automóviles, cómo es posible que
te van a cobrar 25% por un crédito cuando te pagan 10%
por los ahorros, eso no se justifica".
En un entorno donde no es posible comprar dólares libremente
y las tasas de interés para ahorro no compensan la inflación,
que el año pasado cerró en 22,5%, los venezolanos
se han sumergido en un boom de crédito al consumo.
Entre 2005 y 2007 la deuda del público por el financiamiento
a través de tarjetas de crédito registra un salto
de 297% y de 368% en el caso de préstamos para la compra
de vehículos.
Si bien el freno en el ritmo con el que crece la liquidez
puede ayudar a contener la inflación, desestimulando
una demanda que supera con creces a la oferta, el precio a
pagar, explican analistas, es un menor avance de la economía.
El aumento del crédito ha sido uno de los principales
combustibles de la economía en los dos últimos años.