ERNESTO J. TOVAR
EL UNIVERSAL
Las autoridades del Gobierno nacional anuncian con orgullo
el crecimiento económico expresado a través del
Producto Interno Bruto durante los últimos cuatro años,
que ha promediado un crecimiento cercano a 10% en 2005 y 2006;
y con una media aproximada a 8% hasta el tercer trimestre
de 2007.
Sin embargo, los datos más recientes recolectados por
las instancias gubernamentales indican que la expansión
económica no es igual para el sector agrícola, que
muestra un marcado rezago respecto al resto de la economía
(que ha cimentado su crecimiento en la inyección de recursos
extraordinarios por la bonanza petrolera).
Los números colectados por el gabinete económico
muestran que de 2005 a 2006 el valor bruto de la producción
agrícola aumentó 0,2%, al pasar de Bs 4,69 billones
de bolívares antiguos en 2005 (BsF 4,69 millardos) a
poco más de 4,70 billones en 2006 (BsF 4,70 millardos).
Estos datos son cónsonos con las estadísticas del
Banco Central de Venezuela, que señalan que la variación
del sector "Agricultura privada, restaurantes y hoteles privados;
y actividades diversas públicas" creció 1,9% en
el referido lapso. Cabe destacar que el índice del PIB
agrícola se incluye en ese grupo desde 2006 por el bajo
aporte del agro sobre los resultados totales. Asimismo, el
PIB total reportó un aumento de 10,3% para 2006, lo que
refleja el bajo ritmo de la agricultura.
Más recursos, menos volumen
Según el informe del sector financiero emitido por la
Superintendencia de Bancos, en 2006 la banca privada entregó
créditos al sector agrícola por unos 2,54 billones
de bolívares antiguos (BsF 2,54 millardos). En 2005 se
había entregado menos dinero, cerca de 1,53 billones
de bolívares (BsF 1,53 millardos).
Sin embargo, aunque para 2006 aumentó 66% la cantidad
de dinero adjudicado a la banca, el volumen de producción
de alimentos fue 18.044.380 toneladas, una reducción
de 6,1% frente a las 19.228.620 toneladas producidas en 2005.
Germán Briceño, presidente del Instituto de Políticas
Agrícolas de Fedeagro, explicó que esto sucede porque
hay una ausencia de políticas agrícolas y macroeconómicas
bien delineadas, que apunten hacia un crecimiento sostenible
y eficiente.
Explica que "después de nueve años de este gobierno,
quizás los resultados deberían ser más significativos,
pues actualmente la agricultura tiene un gran rezago para
cubrir el consumo, en gran medida por la mala planificación.
No puedes mantener rubros regulados durante dos y tres años,
cuando hay alzas en fertilizantes, insumos, mano de obra,
trámites, impuestos, etcétera".
Destaca el hecho del crecimiento de las importaciones de
alimentos como uno de los ejemplos de la ausencia de diseño
de planes sustentables. "De un promedio de importaciones de
1.500 millones de dólares al año hasta 2003, en
tres años se ha triplicado esa cifra, y ya llegamos a
los 5.500 millones de dólares en compras de alimentos".
Agrega que se han logrado algunos avances en rubros como
maíz, caña de azúcar, caraota, soya o girasol,
gracias a que "ha habido programas, que se han reflejado en
la producción".