VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
La decisión judicial que favorece a Exxon Mobil y congela
activos de Pdvsa ha impactado, al menos momentáneamente,
la confianza de los inversionistas en los bonos venezolanos,
aumentando el costo que tendría que pagar la República
en caso de necesitar financiamiento en el mercado internacional.
Entre el 1 de febrero, cuando el rumor sobre el fallo comenzó
a recorrer al mercado y el cierre del 8 de febrero el Global
27, el bono más transado de los papeles venezolanos,
registra una caída desde 102% de su valor hasta 97,9%.
Si bien la medida judicial que congela activos de Pdvsa,
la empresa que provee 90 de cada 100 dólares que ingresan
al país, eleva la percepción de riesgo, la crisis
que atraviesa la economía de Estados Unidos y el clima
local ya habían golpeado con fuerza a la deuda venezolana.
Los grandes fondos de inversión, anticipando tiempos
duros en los que tendrán que cubrir pérdidas, disminuyeron
desde principios de año la cantidad de bonos de países
latinoamericanos en sus portafolios.
El resultado es que la deuda venezolana registra una fuerte
caída; de hecho, entre el 8 de febrero de 2007 y el 8
de febrero de este año, el Global 27 desciende desde
123,2 hasta 97,9%.
El peor alumno
Aunque los problemas en EEUU han afectado a toda Latinoamérica,
Venezuela es el país más castigado, ya que circunstancias
locales poco alentadoras se unen al desajuste en Wall Street.
El 18 de octubre del pasado año Fitch Ratings, una de
las tres grandes calificadoras de riesgo en el mundo, bajó
de estable a negativo el panorama para la deuda venezolana
a largo plazo en moneda extranjera y local, argumentando "mayor
vulnerabilidad de las cuentas del sector público y externo
ante una baja en los precios del petróleo, la incapacidad
de reducir la inflación y la ampliación de diferenciales
entre el tipo de cambio oficial y el paralelo".
La calificación de Fitch se mantiene en "BB- con perspectiva
negativa", dijo vía telefónica a AFP Carlos Fiorillo,
analista de Fitch para Venezuela.
El riesgo país, un termómetro que mide la diferencia
entre el rendimiento que exige un inversionista para no comprar
bonos del Tesoro de Estados Unidos y adquirir papeles venezolanos,
se ubica al cierre del 7 de de febrero en 5,33%, una magnitud
que supera con creces a 1,70% de México, 1,95% de Perú,
2,44% de Colombia, 2,56% de Brasil, y sólo se aproxima
a 4,63% de Argentina.
Un riesgo país alto, además de obligar a pagar
elevadas tasas de interés por el financiamiento aleja
la inversión extranjera, lo que expertos estiman necesaria
para crear empleo.
Nada grave
En un reporte enviado a sus clientes ABN Amro minimiza
el impacto que puede tener el fallo contra Pdvsa.
"Nuestra visión es que las operaciones de Pdvsa y el
servicio de la deuda no serán afectados", afirma el banco
de inversión.
Añade que 95% de las ganancias de Pdvsa, antes del pago
de impuestos, intereses, depreciación y amortización
se generan en Venezuela y que el corazón del flujo de
caja de la empresa está en las exportaciones de petróleo,
algo que sería muy difícil, si no imposible, de
bloquear con una resolución judicial.
ABN Amro estima que, en dado caso, lo que tendría que
pagar Pdvsa a Exxon estaría en un rango entre mil y 3
mil millones de dólares y que un reclamo por 12 mil millones
es exagerado.
Pdvsa ha emitido bonos y el pago anual por los intereses
de los papeles es de 401 millones de dólares, una magnitud
que no representa problemas para la compañía, por
lo que para la mayoría de los analistas la posibilidad
de que haya incumplimiento en estos compromisos es prácticamente
nula.
No obstante el ruido afectó los bonos de Pdvsa y el
que vence en 2017 cierra la semana en 70,9% con una pérdida
de 3,5 puntos desde el 4 de febrero.