No entiendo la actitud de muchos jóvenes que se niegan a jugar en la Serie del Caribe
OSWALDO GUILLÉN Con todo el respeto que merecen nuestros peloteros, debo confesar que no entiendo la actitud de muchos jóvenes que se niegan a asistir a la Serie del Caribe argumentando que sus organizaciones de Grandes Ligas no les dan permiso. Cuando yo era pelotero, asistir al clásico caribeño era un orgullo, porque significaba representar al país en una competencia donde estaban los mejores peloteros del área. Es verdad que una vez dije que no iría nunca más a la Serie, indignado por la posición que asumían muchos fanáticos y medios de comunicación, que acusaban a todo el mundo de borracho y bochinchoso si la actuación del equipo no era la que ellos esperaban. Los aficionados saben a qué me refiero porque esa historia se ha repetido muchas veces. Pero ser escogido para ese evento era todo un honor, porque además era la posibilidad de exhibir tu talento y condiciones ante un montón de scouts y ejecutivos que más adelante podrían influir en tu carrera. Es verdad que hay estrellas, como Miguel Cabrera, por citar un ejemplo, que no necesitan esa vitrina. Pero los más jóvenes deberían ver el clásico caribeño como una oportunidad para mostrar su garra, profesionalismo y progreso. Entiendo perfectamente que haya jugadores, especialmente lanzadores, que se sienten agotados y necesitan un descanso antes del spring training, y otros que estén levemente lesionados y prefieran sanar antes de exponerse a una lesión más grave. Pero me cuesta entender, por ejemplo, que los fanáticos vayan a ver a Alberto Callaspo defendiendo el campocorto de un país que se ha caracterizado por tener a los mejores de esa posición. Ojo, no pretendo quitarle ni un milímetro de méritos a Callaspo, quien ha demostrado ser un bate excepcional y un utility capaz de defender con solvencia varias posiciones. Pero vamos a estar claros, Venezuela sigue siendo una tierra de shortstops de calidad. Lamentablemente parece que ninguno quiso ir a Dominicana. Allá ellos. Y como en el beisbol todo es posible, estaré ligando que los refuerzos que sí dieron un paso al frente para representar a Venezuela hagan bien su trabajo, metan mano, como decimos en el beisbol, y se traigan un título que a los Tigres de Aragua le ha sido esquivo en los últimos años. Porque mientras haya ganas, hay posibilidad, y estoy seguro que los que asistieron a República Dominicana viajaron dispuestos a darlo todo para quedar Campeones. Arriba Venezuela.
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