El caos que se cierne sobre la patria de Bolívar, no
es por casualidad o por la sobrada y obvia ineptitud de los
actores tanto civiles como militares.
A mi entender es parte del plan diabólico de Chávez
de destruir al país y quedar el solo como referencia
válida de poder, el mandar a invadir las tierras productivas
y convertirlas en criaderos de bandoleros, fue un acto de
lesa patria.
Luego vino la estrangulación de la libre iniciativa
ciudadana por medio de controles de precios y permisería
imposible de cumplir y con el garrote del Seniat e Indecu
siempre listos para romperle la "crisma" al que se ponga en
el camino del hegemón de Sabaneta.
Ya acostumbraron al pueblo a pasar horas de cola para comprar
lo esencial, está por aplicarse en los estados fronterizos
el racionamiento por número de cédula y finalmente
vendrá el sueño dorado comunista del control social,
la tarjeta de racionamiento.
Convertir a Venezuela de un país autosuficiente en comida
hace diez años, a uno totalmente dependiente de las importaciones
y por ende del Estado, no fue tarea fácil. Giordani y
multitud de planificadores aquí y en Cuba, se devanaron
lo sesos para lograr semejante triunfo del socialismo del
siglo XXI. Pero Chávez con temple de paja continúa
hacia el abismo a pesar del mayoritario rechazo de "su" pueblo.
Ahora plantea una guerra como recurso nacionalista para detener
su inexorable caída, una batalla entre civilización
y barbarie, creo que todos sabemos de qué lado esta él.
Y cuando el pueblo tenga hambre, el ya tiene cuadrada la importación
de hoja de coca como sustituto a una sana alimentación.
"La destrucción de la moral publica causa la disolución
del Estado" (Simón Bolívar) ¡Será!