Las salas cerradas son uno de los obstáculos que los
enfermos que visitan el Hospital Vargas deben superar.
Por ejemplo, el pabellón 18 está cerrado. Al igual
que la sala 18 y 19. Fuentes extraoficiales que trabajan en
el hospital denuncian que actualmente están operando
en el Hospital Rísquez, ya que el Vargas no está
apto para atender la cantidad de pacientes que llega todos
los días.
La inseguridad también es pan de cada día.
Aunque la directiva del hospital había contratado una
cooperativa de seguridad y también había personal
interno de vigilancia, las acciones vandálicas y delictivas
siguen ocurriendo en el centro de salud.
Por ejemplo, a finales de año pasado dos individuos
armados entraron en el quirófano del hospital.
Esta sigue siendo la queja de los médicos y fue denunciado
una vez más por el presidente de la Sociedad Médica,
Daniel Sánchez.
"Los asaltantes amenazaron a las personas y les dijeron que
si ponían la denuncia volverían y les harían
daño", dijo Sánchez.
Los galenos le solicitan al alcalde mayor, Juan Barreto,
que incremente los esfuerzos para reducir la inseguridad.
prodriguez@eluniversal.com