PAULIMAR RODRÍGUEZ
EL UNIVERSAL
El silencio se impone en la maternidad Concepción Palacios.
Quienes logran ingresar al hospital -inaugurado en 1938 y
que se convirtió en el principal centro materno del país-
caminan a través de pasillos en donde la basura y los
desechos quirúrgicos están amontonados; no hay sillas
de espera y las escaleras se convierten en la mejor opción
para aguardar; la dosis de medicina debe ser compartida entre
varios pacientes; y un bebé debe compartir una incubadora
con otros dos recién nacidos. Sin embargo, el miedo a
la denuncia y el constante paseo de los funcionarios de la
Alcaldía Metropolitana por el hospital hacen que el silencio
reine. No importa cuán mal esté todo.
En la maternidad Concepción Palacios hay 400 camas y
11 pabellones. Hoy, sólo funcionan tres quirófanos
en donde mensualmente son atendidas 1.500 mujeres a las que
les practican cesáreas o atienden su parto.
El 23 de mayo de 2007 fueron inaugurados cuatro quirófanos
en la maternidad. La inversión que realizó la Alcaldía
Mayor había sido de 900 millones de bolívares y
hoy habla por sí sola: las puertas batientes están
en el suelo, las cerámicas caídas y los instrumentos
para realizar la operaciones fueron robados.
Sin embargo, el alcalde mayor, Juan Barreto afirmó en
enero que la Alcaldía invirtió durante 2007 más
de 400 millones de bolívares fuertes en mobiliarios y
material médico-quirúrgico. "La primera vez que
nos tocó venir encontramos la maternidad en un estado
deplorable: los médicos y enfermeras tenían múltiples
problemas, los techos no servían y los equipos no funcionaban.
Redujimos 50% de la mortalidad infantil y aumentamos el número
de camas", dijo Barreto.
Fernando Calderón, presidente de la Sociedad Médica
de la maternidad, denunció que "el problema es la dotación
tecnológica. La mejor tecnología es la de Estados
Unidos. La Alcaldía trajo el año pasado 6 monitores
de Cuba y hoy funciona uno. Tampoco hay tomógrafos o
ambulancias. El piso 6 está inoperativo, por lo tanto
hay 65 camas menos. También en la sala de observación
hay un cupo para 9 bebés o 9 incubadores. Actualmente
ingresan hasta 18 bebés. Hay que amorocharlos y deben
compartir la toma de oxígeno".
La directora de la maternidad, Belén Briceño, informó
que aún está comenzando el año y por eso el
presupuesto no está fijado. "Esta semana llegaron los
colchones al hospital". Pero la directora no estaba autorizada
para dar información y señaló que Luisana Melo,
secretaria de Salud de la Alcaldía era la única
que podía hablar.
El silencio en la maternidad también se deben a la presión
psicológica. La Policía Metropolitana reforzó
en 2007 el lugar cuando incorporó a 250 funcionarios.
Sin embargo, esos funcionarios amedrentaron a las enfermeras.
"Nos ofrecieron tiros si seguíamos haciendo denuncias",
dijo María Rodríguez, quien trabaja en el hospital
desde 1979.
Mortadela para todos
De los cuatro fogones que tiene la maternidad sólo funciona
uno. Mientras una de las cocineras rebanaba un melón,
a menos de cinco metros se terminaban de llenar tres baldes
con el agua que caía del techo.
El desayuno lo sirven a las 11:00 de la mañana y la
milanesa de pollo para el almuerzo fue sustituida por mortadela
gui-sada.
Anaís del Valle reposaba en la habitación 17. Fue
transferida de Baruta para dar a luz a su hijo. "Me tocó
comer una sopa que traía dos paticas de cucaracha. Esto
es horrible", denunció.