Bogotá.- Uno de los asaltantes
del Banco Provincial, donde hay entre 30 y 50 personas retenidas
desde ayer, dijo a una emisora bogotana que aceptan la entrada
de un sacerdote y un médico en el banco, para atender
a los rehenes, reseñó Efe.
Jorge, nombre que dio el asaltante, declaró a Caracol
Radio que acepta esta presencia "para que vean cómo se
está tratando a la gente, para que hablen con las personas"
retenidas.
También dijo que están dispuestos a "liberar a
los niños" y a una mujer embarazada de casi ocho meses,
que identificó como Ángela Ortuño.
Caracol Radio está conectada en directo desde hace más
de una hora con el interior de la sucursal del banco
en la localidad de Altagracia de Orituco, que fue asaltada
este lunes por cuatro hombres armados.
El párroco de Altagracia de Orituco, Pedro Pablo Aguilar,
confirmó hoy que en cualquier momento podría entrar
junto a un médico al banco al lugar.
Según asaltantes y rehenes entrevistados por la emisora,
hay 46 adultos y "unos cuatro o cinco niños" entre los
retenidos, pero las autoridades dicen que son unos 30.
En Caracas, el cónsul general de España, Jorge
Matres Manso, confirmó a Efe que una mujer de 36 años
y sus dos hijas, de 9 y 7 años, las tres de doble nacionalidad
española y venezolana, se encuentran entre las personas
secuestradas.
Los entrevistados por la emisora dicen que también hay
por lo menos una persona de nacionalidad colombiana, pero
aún no ha sido confirmado por otra fuente.
Los cuatro asaltantes, de entre 23 y 27 años de edad,
según declaró otro de los delincuentes que dijo
llamarse Ricardo, no quieren "hacer daño a nadie".
Las peticiones de los secuestradores, según el gobernador
del estado, Edaurdo Manuitt, son una ambulancia que llegue
de espaldas a la puerta del banco, dinero, aunque uno de los
asaltantes dijo que eso no era imprescindible, y huir con
cuatro rehenes, tres mujeres que se han ofrecido, y el subgerente
de la sucursal, Antonio Humache.
Manuitt, dio a Caracol Radio que, en principio, no tienen
inconveniente en las dos primeras condiciones, pero que no
pueden permitir la huida de los asaltantes con cuatro rehenes
por la falta de garantías sobre su vida.
Los asaltantes, que mantiene las armas en las manos y disponen
también al menos de una granada, según una empleada
del banco, no quieren ya ni llevarse dinero, sino que no les
maten, como dijo uno de ellos.