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Caracas, lunes 28 de enero, 2008  
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Dudamel cerró gira española con concierto lleno de celebridades

El director se considera sólo "un miembro más de la orquesta"
"Lo más importante para mí es hacer música al mejor nivel posible"

WILLIAM PADRÓN
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Boris Izaguirre, en plan divo y arrogante, intentaba acceder al camerino de Dudamel, una vez finalizado el concierto. Su actitud daba cuenta del fenómeno en que se ha convertido el director a sus 27 años: personajes como Miguel Bosé, animado por su buen gusto musical, asistía a presenciar la comentada presentación, menos esnobista.

"La moda lo dice todo, pasa de moda. No creo que se trate de una moda. Se trata simplemente de una evolución¿ quizás hay una especial atención en este momento. Lo más importante para mí es hacer música y hacerla al mejor nivel que pueda", reflexionaba Dudamel en Zaragoza, finalizado el ensayo general. El cierre de gira de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar de Venezuela en el Auditorio Nacional de Música de la ciudad de Madrid, España, fue justo lo que se esperaba. Anoche personalidades como Julio Linares, presidente de Telefónica de España, Carolina Herrera hija o la hermana del Rey se colaban entre los espectadores.

La destreza y entrega de unos jóvenes que durante su estadía en España tenían la concentración en aumento, evidenció el desarrollo adquirido como músicos en constante exposición mundial. La audiencia española es exigente, culta, rígida en su concepción acerca de la ejecución de la música clásica y aun así la Sinfónica extendió el salvajismo de La consagración de la primavera, de Igor Stravinski (1882-1971) a niveles que sólo la osadía y volatilidad que los caracteriza en la ejecución de sus instrumentos convenció a ibéricos y por supuesto nostálgicos venezolanos residenciados en Madrid. Dudamel y sus cómplices músicos desgarraron la curiosidad del recinto hasta dominar las escalas de armonía que supuso su segundo acto Sinfonía No 5 en mi menor de Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893).

Gustavo Dudamel se confiesa un músico más de la Orquesta, pero es el responsable de incrementar la adrenalina de unos lozanos filarmónicos que sólo conocen el llevar al límite sus instrumentos. Puede parecer curioso a europeos la interpretación de Mambo en el bis de la noche, pero lo que demostraron estos jóvenes anoche en el Auditorio de Música fue la consumación de una Sinfónica Juvenil que aprendió a hurgar en su propia pasión al punto de arrastrar la atención de audiencias que valoran esa formación académica dominada por el instinto rebelde ejecutado por la Simón Bolívar.

Así clausuró esta gira, así es la Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, una orquesta acostumbrada al exceso pasional de su percepción sonora. Dudamel es imparable, les exige porque conoce sus límites e internamente se demanda talento explosivo ante la curiosidad de cada sala.

José Antonio Abreu se regocijaba en el logro. Previo al recital firmó un convenio con la Hilti Foundation para entregarle equipos a la organización liderada por él.



 
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