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Caracas, domingo 20 de enero, 2008  
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El Ministerio de Infraestructura suspendió las actividades de Transaven (Cruz Sojo)
Vuelo a ciegas
Ávidos de noticias sobre la aeronave YV2081, algunos foros virtuales levantan las barreras de Italia y Venezuela para preguntar por los pasajeros. El INAC no habla y algo pasa con los radares de Maiquetía. Por Joseph Poliszuk

Algo está claro con respecto a la aeronave que desapareció el pasado 4 de enero cerca de Los Roques: los tres helicópteros equipados para un rescate en caliente estaban fuera de Maiquetía. El Servicio de Búsqueda y Salvamento del Instituto Nacional de Aviación Civil, INAC, los había destinado a la misión humanitaria que días después devolvió la libertad a las colombianas Clara Rojas y Consuelo González, tras un periplo de más de cinco años secuestradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Otros helicópteros y aviones de la Fuerza Armada Nacional y hasta de empresas privadas sustituyeron a los que el Gobierno adquirió en junio de 2006 equipados con dispositivos como el sistema FLIR (Forward Looking Infrared), que conectado a una pantalla digital indica las diferencias de calor que cualquier avión, submarino e incluso cuerpo humano genera bajo las profundidades del agua.

Venezuela compró esos helicópteros para evitar tragedias como la del llamado caso Viproca, en la que el mar Caribe se tragó a 7 de los 10 tripulantes que en la mañana del 20 de diciembre de 1997 embarcaron un avión que volaba justamente en la ruta Maiquetía-Los Roques.

El viernes 4 de enero, sin embargo, ninguno de esos tres Kazan Mi-17 de fabricación rusa estaba disponible. "Dos se encontraban cumpliendo la misión humanitaria con los secuestrados de Colombia", indica Enrique Martín, presidente de la Organización de Rescate Humboldt: "El otro quedó inoperativo entre unas matas mientras taxeaba en una operación que hubo el año pasado por el oriente del país".

Algunos familiares de las víctimas reclamaron la ausencia de los Kazan ante la Fiscalía Primera a nivel nacional con competencia plena en materia aeronáutica. El titular de ese despacho, José Gregorio Morales, reconoce que los helicópteros idóneos no estaban disponibles, pero esta semana advirtió que las labores de rescate nunca se detuvieron: "Se les explicó que hubo vehículos de la Fuerza Aérea, la Marina y el Ejército además de varios particulares que colaboraron".

Motores apagados

Esa mañana no hubo mal tiempo, precipitaciones o cortinas de nubes. Los reportes meteorológicos indican que la ruta Maiquetía-Los Roques no tenía contratiempos. A las 9:38, no obstante, las cosas cambiaron de tono: el piloto Esteban Bessil, a cargo de la aeronave YV2081 de la empresa Transaven, notificó una emergencia. Tras 25 minutos sin sobresaltos avisó a la torre de control del archipiélago que se hallaba a 3.000 pies de altura y a 16 millas náuticas de Los Roques con otras 13 personas a bordo y dos motores apagados.

Ese fue el último reporte del que se tiene noticia. Desde entonces no hay más rastros que el del copiloto, Osmel Ávila Otamendi, cuyo cuerpo sin vida apareció el domingo al sur de Adícora, en la costa del estado Falcón. La YV2081 no debió tardar más de 10 minutos en aterrizar, pero la cronología que reconstruyó la Organización Humboldt -cuyo equipo participó en el rastreo de la aeronave-, y luego publicó en la página web Rescate.com, señala que el piloto anunció una operación de amarizaje, que descendería de emergencia en el agua para ejecutar un desalojo inmediato.

No existe, sin embargo, un registro de las palabras exactas del comandante de la aeronave. Las hipótesis que hay a estas alturas apelan a la memoria de la operadora de turno. En la torre de control del Gran Roque no hay grabadoras de audio que permitan almacenar las coordenadas que reporte cualquier aviador. "Si escuchó mal o la comunicación era entrecortada, se deduce que las labores de búsqueda se podrían estar realizando, desde el primer momento, en una zona equivocada", advierte Daniel Lara Farías, consultor aeronáutico y analista del INAC hasta 2005.

El presidente de la Organización de Rescate Humboldt, Enrique Martín, explica que las convenciones aeronáuticas no obligan a los aeródromos con poco tránsito a disponer de estas grabadoras. Ese, por ejemplo, es un aparato de más de 25.000 dólares que suma dinero a la hora de invertir en un aeropuerto con un pequeño flujo de pasajeros.

Los problemas, sin embargo, no sólo se hallan en Los Roques. Si en los exclusivos paisajes de corales que Venezuela ostenta en el Caribe hay fallas, el otro lado del mar no es la excepción. Lara está seguro de que si los radares de La Guaira hubiesen estado operativos el 4 de enero, el servicio aéreo dispondría del recorrido del vuelo, por lo que la búsqueda en caliente hubiera sido más fácil.

Es un hecho que confirma Martín: "Maiquetía tiene dos radares operativos en este momento: uno viejo que no puede grabar las imágenes y otro nuevo que todavía está en proceso de adaptación y, como al parecer tiene puntos que están creando interferencias, se ha planteado hasta cambiarlo de lugar".

Los datos que capta el radar del aeropuerto Jhon F. Kennedy en la ciudad de Nueva York están disponibles en Internet. También los de lLos Ángeles y hasta Miami. Cualquier internauta puede fisgonear en tiempo real la bitácora de vuelo de los aviones que despegan, aterrizan o sobrevuelan las instalaciones del aeropuerto más grande de Estados Unidos. En el principal terminal aéreo de la República Bolivariana de Venezuela, mientras tanto, no disponen de la ruta que siguió la YV2081 rumbo a Los Roques.

Si la grabadora de imagen del radar nuevo de Maiquetía estuviera completamente operativa hubiese podido guardar todas o algunas de las trazas del vuelo. El fiscal aeronáutico del país informó el jueves que ordenó una auditoría a los radares de Maiquetía. Calcula, no obstante, que esos dispositivos funcionan en un radio de 40 millas a la redonda, por lo que señala que "hay que esperar".

Algunas voces añaden que el problema comenzó cuando las autoridades del aeropuerto adquirieron un sistema operativo brasileño que no es compatible con el radar canadiense que compraron unos dos años atrás.

En la Asociación Nacional de Controladores Aéreos no pueden confirmar esa versión pero su presidente, Nelson Martínez, habla de una purga que militarizó las torres de control después de la huelga que los controladores aéreos ejecutaron en 1995. Ese, a su juicio, fue el inicio de una política de hermetismo que se teje alrededor del sistema aeronáutico venezolano.

Aunque Martínez dejó las torres de control tras ese conflicto, cree que el ahora llamado caso Transaven es una buena oportunidad para pedir transparencia. Recuerda, no obstante, que en su época los radares no disponían de grabadoras de imagen. El presidente de Rescate Humboldt, por su parte, deja claro que si bien la tecnología puede ayudar, la falla de un radar no causa ningún accidente aéreo, a lo que agrega que hasta 2006 todos los rescates se hacían con helicópteros similares a los que emplearon en esta oportunidad. Destaca, por eso, la labor de las instituciones públicas y particulares que han participado en el rastreo de la nave de Transaven.

Hoy ya cuentan 16 días desde la desaparición de la nave y con ella del piloto y una docena de pasajeros. Ocho italianos, un suizo y cinco venezolanos iban a bordo de un modelo LET-410, que en 1987 exportó la fábrica checoslovaca LET Aircraft Industries a estas coordenadas. Era un avión que acumulaba más de 2.000 horas en vuelos hacia Los Roques y el resto del Caribe. ¿Por qué falló en esta oportunidad? En este rompecabezas las piezas no están completas.

El consultor aeronáutico Daniel Lara se pregunta cómo transcurrieron los minutos en que la unidad bajó del aire con una tripulación que no hablaba el mismo idioma. ¿Estaban preparados? "Ese avión no tiene salidas de emergencia adicionales a las dos puertas normales", sentencia. Lo dice porque casualmente en el año 2005 era el analista de operaciones internacionales que el INAC asignó a la empresa Transaven, de la que advierte que en una oportunidad negó el permiso de vuelo en uno de sus aviones por falta de una póliza de seguro.

Denuncias en son de web

¿Las seis aeronaves de las que dispone Trasaven pueden ser transferidas a otra línea aérea como Chapi Air, que pertenece a los mismos accionistas? ¿Quién garantiza la imparcialidad de la investigación? ¿Es segura la ruta a Los Roques? ¿Por qué el presidente del INAC, Ramón Viñas, llegó al lugar del suceso en uno de los aviones que prestaron varios empresarios? ¿Se ha hecho alguna gestión para obtener los registros de radares de países vecinos como Curazao para tratar de establecer las trazas de la nave? ¿Podemos confiar en la aviación civil? Son preguntas que Lara lanza en el espacio virtual Lavidadesdeaqui.blogspot.com .

En Transaven, por lo pronto, no tienen la respuesta. Prefieren esperar antes de hacer un balance del caso. Un integrante de la gerencia sólo indicó que han cumplido con todas las regulaciones y que no entienden lo que pasó ese 4 de enero. Otra nave de la compañía, que estaba en Los Roques, llegó al sitio donde se reportó la YV2081 ocho minutos más tarde del momento en que se declaró la emergencia y no alcanzó a ver nada ni a nadie. Es parte de un misterio que ni en la empresa logran explicarse.

Al margen de buscar culpables, Lara cree que es momento de hacer algo. El trago amargo de estos días debe motivar a la aeronáutica venezolana a mejorar el servicio aéreo. Asegura que algunos niños que viven alrededor del aeropuerto de Cumaná, estado Sucre, han competido para tirar piedritas a los aviones que aterrizan. Si eso no es suficiente para revisar qué pasa en los aeropuertos nacionales, añade que en la pista del terminal Josefa Camejo, de Las Piedras, Falcón, llegó a morir un animal a finales de 2004 o principios de 2005: "Uno de los burros de un terreno adyacente se saltó la cerca y fue atropellado por un avión de la línea Santa Bárbara".

El blog de Lara no es el único que habla sobre el caso Transaven. En otro son y desde Italia, los amigos y familiares de la pareja Fabiola Napoli y Stefano Fragione reúnen fotos, contactos y comentarios en un foro que, a través de la dirección Stefanoefabiola.org, intercambia impresiones sobre el accidente aéreo y sus víctimas.

Ellos y los otros familiares de los italianos se preguntan qué hacer. El abogado de una de las familias de las víctimas maneja tan poca información que, consultado vía mail, formuló más preguntas que respuestas. De hecho no sabe si viajar para Venezuela. De cualquier forma, el fiscal Morales informó a los consulados de Italia y la Embajada de Suiza que las regulaciones internacionales permiten a los familiares nombrar un experto aeronáutico que los represente ante la justicia venezolana.

De este lado del mundo las cosas no son diferentes. Los Rodríguez esperan en su apartamento de la calle 14 de El Valle alguna información sobre Yza Rodríguez y su hija, Karina Ruiz, quienes viajaban por primera vez al Archipiélago, gracias a unos boletos que ganaron en un bazar.

Un maratón de bailoterapia las condujo hace tres meses al Centro Comercial Ciudad Tamanaco de Caracas, donde su número de inscripción les valió dos pasajes a Margarita. Contentas pero sin los tiques en mano, regresaron a casa al final de la jornada. Fabiola Rodríguez recuerda que su hermana anunció demandar a los organizadores del evento por publicidad engañosa si no concretaban la entrega de su premio. Finalmente se lo dieron. Y también le permitieron cambiar los boletos a Los Roques en el vuelo de las 9:00 de la mañana, que una línea llamada Transaven pautó para el 4 de enero.

A las 9:13 minutos despegó el avión. A las 9:14 el primo de Karina recibió el último mensaje de ella en su celular: "Estamos de paseo, nos vemos en la noche". "Era un viaje turístico full day", agrega Cecilia, madre y abuela de esas pasajeras, respectivamente.

En nombre de su hermana y sobrina, Fabiola quiere detalles de la búsqueda. El ministro de Infraestructura, José David Cabello, rompió el silencio el jueves al anunciar que la búsqueda no ha terminado. Informó la intervención de la empresa Transaven y añadió que unos buques de radar sónico intentan seguir la pista de dispositivos como la radiobaliza, un instrumento que debe tener todo avión y que emite ondas sonoras después de cualquier tipo de impacto.

Representantes de la empresa y del INAC irán a la Fiscalía el próximo jueves para consignar las certificaciones del avión, entre otros datos. Fabiola Rodríguez advierte, no obstante, que espera noticias: "Se supone que debieron abrir las dos puertas del avión", dice. "¿Si así fue dónde están los pasajeros? ¿Si amarizaron perfecto por qué la autopsia del único cadáver que encontraron indica que murió de un impacto y no ahogado? ¿Por qué no consiguen la radiobaliza?".



 
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