El automóvil del profesor Antonio Francés no ha sido localizado
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GUSTAVO RODRÍGUEZ
EL UNIVERSAL
Los parientes y compañeros del catedrático del
IESA, Antonio Ramiro Francés, quien fuera asesinado de
un disparo en la cabeza, mostraron su consternación durante
las exequias y exigieron un ejemplar castigo para los responsables.
El señor Felipe Francés, primo del infortunado
docente e investigador del IESA, sospecha que el crimen podría
tener una dosis de venganza, pues hace cuatro años el
catedrático fue objeto de otro secuestro instantáneo
y luego sus agresores pretendieron extorsionarlo. El hecho
ocurrió cerca de la esquina de Corazón de Jesús
en la avenida Universidad.
Comentó que la residencia del docente, ubicada en el
edificio Astor Park de la avenida Los Próceres en San
Bernandino, quedó intacta. Sólo cargaron con lo
que guardaba en la caja fuerte aunque en el penthouse se encontraban
cámaras y otros objetos de valor.
Los parientes contaron que Antonio Francés llegó
a Venezuela a la edad de once años procedente de Tenerife,
España. Procreó un hijo identificado como José
Gregorio Francés, quien en la actualidad tiene 28 años.
El profesor fue visto por última vez el pasado jueves
y en horas del mediodía del viernes fue localizado su
cadáver en un barranco de la carretera que conduce a
El Junquito. Las autoridades presumen que fue interceptado
fuera del la sede del IESA y posteriormente lo obligaron a
trasladarse a su residencia. Trascendió que los homicidas
intentaron cobrar un cheque en una agencia bancaria que le
fue sustraído al profesor de origen español. El
mismo no pudo ser materializado porque las cuentas habían
sido bloqueadas.
Los detectives del Cicpc intentan ubicar el vehículo
propiedad de la víctima, el cual habría sido robado
por los homicidas. Se trata de un Honda, modelo Accord de
color plateado. Los investigadores sostienen que los asesinos
trasladaron el cuerpo del profesor del IESA hasta ese paraje
solitario para liberarlo allí y luego huir.
"No es posible que en este país exista tanta inseguridad
y sobre todo impunidad. Nadie se atreve a denunciar porque
sabe que en poco tiempo tendría un potencial enemigo
y al salir buscará la manera de cobrar venganza. Eso
que pasó con mi primo es una hipótesis", comentó
el señor Felipe Francés.
El catedrático le había comentado a sus allegados
que tenía pensado emigrar a Colombia, donde tenía
amigos y había hecho contactos. Pretendía marcharse,
debido a que consideraba que el país se enrumba hacia
un régimen cuyos principios él no compartía.
Los homicidas también cargaron con el teléfono
celular y los documentos de identidad de la víctima.
Los compañeros de labores y alumnos del infortunado
profesor acudieron al Cementerio del Este para acompañar
sus restos. Era el coordinador del Centro de Gerencia Estratégica
y Competitiva del IESA.
Los detectives de la División contra Homicidios del
Cicpc adelantan las pesquisas. "Este no es un caso de rateros",
le habrían comentado los investigadores a familiares
del profesor.
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