Aceleración de precios y agotamiento de los controles reciben a la moneda
VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Confiado en que la economía había ingresado a un
brillante ciclo de alto crecimiento y estabilidad de precios,
Rodrigo Cabezas, para ese entonces presidente de la Comisión
de Finanzas de la Asamblea Nacional, presentó el 9 de
agosto de 2006 el proyecto del "bolívar fuerte" y aseguró
que la moneda nacería con mínima inflación.
"Por supuesto, el Banco Central y el Gobierno deberán
coordinar un conjunto de políticas sectoriales que acompañen
la reforma monetaria. Que nos permita entonces cumplir la
meta de que en 2008 tengamos inflación de 3%", voceó
Rodrigo Cabezas en la plenaria que en minutos, aprobó
la iniciativa.
En febrero de 2007 Rodrigo Cabezas tomó las riendas
del Ministerio de Finanzas y, ciertamente, el primero de enero
de 2008 el bolívar fuerte ha comenzado a circular, pero
con una inflación que dista mucho de lo prometido a los
venezolanos.
En 2007 Rodrigo Cabezas y Gastón Parra Luzardo, presidente
del Banco Central, se fijaron la meta de cerrar con inflación
de 12% y al cierre de noviembre el salto acumulado es de 18,6%.
Además, para 2008, la meta de 3% ha quedado sepultada
y el objetivo a lograr es 11%.
Paradójicamente el nacimiento del "bolívar fuerte"
coincide con la aceleración de la inflación, variable
que debilita su poder de compra; descenso de las reservas
internacionales que le sirven de soporte y tasas de interés
que no alientan el ahorro en moneda nacional y potencian la
búsqueda de dólares.
El gabinete económico logró disminuir el alza del
costo de la vida de 31,2% en 2002 a 14,4% en 2005, pero esa
tendencia cambió en 2006, cuando rebotó a 17% y
para este año, una vez el Banco Central difunda el resultado
de diciembre, la inflación se habrá ubicado sobre
20%.
El incremento de las importaciones y las transferencias al
Fonden, un fondo que el Gobierno utiliza para cubrir gastos,
impactan el monto de las reservas internacionales y en medio
del salto estelar del petróleo registran una caída
de 3 mil 324 millones de dólares para ubicarse, el 28
de diciembre, en 33 mil 268 millones.
Al mismo tiempo, quien ahorra en bolívares "fuertes"
pierde poder de compra, porque mientras el avance de los precios
ronda 20%, la tasa de interés que paga la banca es de
tan sólo 10%.
La enfermedad
Todo apunta al agotamiento del control de cambio y
el control de precios, columna vertebral de la política
económica desde febrero de 2003.
Analistas coinciden en que la mezcla que debilita los controles
tiene como principales ingredientes una tasa de cambio oficial
sobrevaluada, expansión muy importante del gasto público
y bajas tasas de interés.
Las circunstancias son muy similares a las que llevaron al
colapso a los controles impuestos por Jaime Lusinchi entre
1984 y 1988: como el Gobierno mantiene el tipo de cambio oficial
en 2.150 desde febrero de 2005 a pesar de la inflación,
el dólar se ha convertido en un artículo muy barato,
entonces, se dispara la demanda por divisas oficiales. Cadivi
(Recadi en 1987) no puede satisfacerla y una porción
se desvía al mercado paralelo donde el dólar cuesta
más y por tanto aumentan de precio los productos importados.
Además, la inyección de bolívares provenientes
del gasto público, en procura de una canasta de bienes
y servicios que no crece al mismo ritmo, se traduce en aumentos
de precios.
Medido en dólares, el gasto público presupuestado
para 2008 supera en 150% al de 2004.
La demanda también cuenta con el combustible de bajas
tasas de interés para los depósitos, que no compensan
la inflación y por tanto alientan el consumo y no el
ahorro.
Los controles de precios siempre han derivado en anaqueles
vacíos, básicamente, explican analistas, porque
si el Gobierno fija precios que no cubren los costos de producción
o permiten ganancias muy bajas, los empresarios se dedican
a producir los productos no regulados.
Otra consecuencia típica es que el control se extiende
a todos los ámbitos porque los empresarios que tienen
regulaciones dicen que los productos que usan para producir
aumentan cada mes y por tanto el Gobierno se lanza a controlar
el precio de los insumos.
A flexibilizar
Presionado por la escasez de productos básicos,
Rodrigo Cabezas anunció a mediados de diciembre que el
Gobierno ajustará al alza el precio de una serie de bienes.
Las previsiones de firmas especializadas y bancos de inversión
esperan, a diferencia de Finanzas y el Banco Central, que
la inflación de 2008 supere a la de 2007, con lo que
el poder de compra del bolívar fuerte seguiría perdiendo
terreno.
Por ahora, el Gobierno descarta la posibilidad de una devaluación
aunque las importaciones crecen a un ritmo superior al ingreso
de divisas.
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