SUHELIS TEJERO PUNTES
EL UNIVERSAL
Desde hace varios años se observa una tendencia de endurecimiento
de las normas laborales y todo indica que en el año 2008
se profundizará. Tan solo los poderes habilitantes con
los que cuenta el Ejecutivo serán suficientes para que
se aprueben leyes como la de Estabilidad en el Trabajo y la
de Consejos Obreros, pero también se espera la aprobación
de otras normativas por parte de la Asamblea Nacional (AN).
En conjunto, los nuevos instrumentos cambiarán por completo
el panorama laboral en el país. Prohibición a despidos
injustificados, creación de instancias de participación
en la toma de decisiones de las empresas, una nueva jornada
laboral, el regreso a la retroactividad de las prestaciones
sociales y la implantación de un esquema previsional
nuevo serán algunos de los elementos que entrarán
en escena en el transcurso del próximo año, según
estiman las autoridades del Gobierno.
Y aunque algunos de estos aspectos estaban contenidos en
la reforma constitucional que fue propuesta por el Presidente
Hugo Chávez, el rechazo a la misma en el referendo del
pasado 2 de diciembre no exime al Gobierno de poner en marcha
esos planes, pues estos eran parte de los compromisos que
debía asumir la AN cuando la vigente Carta Magna fue
aprobada en 1999.
Al menos la retroactividad de las prestaciones es una deuda
que desde entonces mantiene el Parlamento, al igual que la
reducción de la jornada de trabajo, que actualmente es
de ocho horas, pero que se espera rebajar a seis. Tanto empresarios
como el propio Ejecutivo coinciden en que este cambio implicará
un incremento de los costos laborales en las empresas de alrededor
de 25%.
Sobre este último punto, si bien el triunfo del No en
el referendo constitucional frenó el recorte del horario
de trabajo, el mismo puede ser aplicado por la vía legal
porque el camino ya estaba abierto con la Carta Magna vigente.
Sin embargo, desde el Gobierno esperan que el Presidente Chávez
dicte los lineamientos que permitan que el plan se ponga en
marcha, al menos para los trabajadores del sector público,
según informaron fuentes del alto Gobierno.
También será exclusiva para los obreros y empleados
gubernamentales su participación en empresas de producción
social y cualquier otro esquema socialista que se implante
como unidad de producción, a través de los consejos
de trabajadores. Consultados en el Gobierno destacaron que
en las empresas privadas estas instancias tendrán un
rol bastante reducido que, en realidad, servirá como
enlace entre la directiva y la masa laboral de la empresa,
además de realizar labores de formación socialista,
la cual no será de obligatoria aceptación por parte
de los trabajadores.
Obligaciones patronales
Pero lo que tendrá un efecto más contundente será
la aprobación del Decreto-Ley de Estabilidad en el Trabajo,
con el cual las empresas quedarán limitadas para despedir
a sus trabajadores.
Una vez que entre en vigencia la ley, que se espera sea en
enero cuando el Presidente Chávez dé luz verde al
paquete de las 100 leyes de la Habilitante, los patronos deberán
pedir permiso a la autoridad laboral, en este caso representada
por el inspector del Trabajo, para romper la relación
laboral con alguno de sus trabajadores.
Esta normativa eternizará la inamovilidad laboral, que
se encuentra vigente desde el año 2003. Se espera que
la Ley de Estabilidad en el Trabajo sea aplicada 180 días
después de su promulgación, lo que permitirá
a los empresarios adecuarse a los cambios.
Por último, el Ejecutivo hizo un llamado a la Asamblea
Nacional para que apruebe el esquema de Seguridad Social,
del cual sólo quedan pendientes de promulgación
el régimen prestacional de Salud y el de Pensiones. En
el caso de este último, falta calcular cuánto le
costará al Estado la vigencia de un nuevo precepto provisional,
pero en todo caso se estima que el porcentaje de aporte de
los trabajadores y patronos a la Seguridad Social se incremente.
stejero@eluniversal.com</I>